Heinrich Maria von Hess – Belief, Hope and Love
Ubicación: Hermitage, St. Petersburg (Эрмитаж).
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La figura central, vestida con una túnica azul intensa, ocupa el lugar primordial. Su expresión es serena, casi contemplativa; sostiene en sus manos un cáliz dorado, cuyo contenido permanece oculto a la vista del espectador. A su izquierda, una mujer ataviada con ropajes de tonalidades rosadas y ocres, acuna en su regazo a un niño desnudo, cuya mirada se dirige hacia el espectador con una inocencia palpable. A la derecha, otra figura femenina, vestida con un manto verde y una capa blanca, parece absorta en sus pensamientos, con una expresión que denota introspección y quizás, cierta melancolía.
El árbol que preside la composición no es meramente un elemento decorativo; su copa densa crea una especie de bóveda sobre las figuras, sugiriendo refugio, protección divina e incluso, una conexión simbólica con el mundo superior. La luz, suave y difusa, baña la escena, acentuando los volúmenes y creando una atmósfera de quietud y paz.
La paleta cromática es rica en tonos terrosos y vegetales, que evocan la naturaleza y la fertilidad. El contraste entre el azul intenso de la figura central y los colores más cálidos de las otras dos mujeres genera un punto focal visual que dirige la atención del observador hacia ella.
Más allá de lo evidente, esta pintura parece sugerir una reflexión sobre valores abstractos como la fe, la esperanza y el amor. La presencia del niño podría simbolizar la pureza y la promesa de un futuro mejor, mientras que el cáliz en manos de la figura central podría representar una fuente de consuelo o inspiración espiritual. La disposición de las figuras, sentadas juntas pero con miradas dirigidas a diferentes puntos, sugiere una comunidad unida por lazos invisibles, compartiendo silenciosamente una experiencia común. La composición, en su conjunto, transmite una sensación de armonía y serenidad que invita a la contemplación y al recogimiento interior.