Roerich N.K. – Water live and dead
Ubicación: Private collection
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La parte superior del cuadro está dominada por una masa montañosa de tonalidades rojizas y ocres, que irradian un calor intenso. Estas montañas parecen elevarse desde la nada, sin conexión aparente con el terreno inferior. Su coloración sugiere tanto fuego como tierra, evocando ideas de transformación y poder primordial.
Debajo de estas formaciones rocosas se extiende una vasta extensión de terreno verde, aunque este no es un verde natural y vibrante, sino más bien uno apagado, casi enfermizo. Se perciben ondulaciones en la superficie, que sugieren colinas o campos, pero la falta de detalles precisos impide una identificación clara. La vegetación es escasa, insinuando un lugar desolado o en transición.
En el primer plano, se distingue una masa oscura y amorfa que podría interpretarse como un cuerpo de agua estancada o incluso como una representación abstracta del subconsciente. Su superficie refleja fragmentos de los colores circundantes, pero permanece opaca e impenetrable. Pequeños detalles, como lo que parecen ser árboles solitarios, se alzan sobre esta masa oscura, añadiendo una nota de melancolía y aislamiento.
La paleta cromática es fundamental para la atmósfera general de la obra. La yuxtaposición de los rojos cálidos con los verdes fríos genera una tensión visual palpable. El uso limitado del negro refuerza la sensación de misterio y opresión que emana del primer plano.
Subtextualmente, esta pintura parece explorar temas de vida y muerte, transformación y decadencia. Las montañas representan un poder inmutable e implacable, mientras que el terreno verde sugiere una tierra en proceso de cambio o pérdida. El cuerpo de agua oscuro podría simbolizar lo desconocido, los miedos reprimidos o la inevitabilidad del olvido. La ausencia de figuras humanas refuerza la idea de una naturaleza deshabitada y contemplativa, invitando al espectador a reflexionar sobre su propia relación con el mundo natural y sus ciclos. La obra no ofrece respuestas fáciles; más bien, plantea preguntas sobre la fragilidad de la existencia y la persistencia del cambio.