Roerich N.K. – Karelia
Ubicación: Private collection. Russia.Moskva
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El cielo ocupa una parte considerable del espacio, exhibiendo una dinámica nubosa que sugiere inestabilidad atmosférica. Las nubes, representadas con pinceladas densas y contrastantes, varían en tonalidad desde blancos luminosos hasta grises plomizos, creando un juego de luces y sombras que aporta dramatismo a la escena. La luz parece filtrarse entre las formaciones nubosas, iluminando selectivamente áreas del paisaje inferior.
El cuerpo de agua, de color azul intenso, refleja parcialmente el cielo, difuminando los límites entre ambos elementos. Su superficie es relativamente calma, aunque se intuyen sutiles ondulaciones que sugieren una brisa suave. En la orilla opuesta, un relieve montañoso se extiende a lo largo del horizonte, delineado con tonos terrosos y verdes apagados.
La tierra en primer plano presenta una vegetación baja y escasa, de color ocre y verde oliva. Se percibe una sensación de desolación y austeridad en el paisaje, reforzada por la ausencia de figuras humanas o animales. Un pequeño elemento oscuro, posiblemente un objeto construido por el hombre, se distingue a lo lejos, introduciendo una nota de misterio e indicando una presencia humana mínima en este entorno natural.
La paleta cromática es contenida y sobria, con predominio de azules, grises, verdes y ocres. Esta elección contribuye a crear una atmósfera melancólica y contemplativa. El tratamiento pictórico sugiere una búsqueda de la esencia del paisaje, más que una representación realista y detallada.
Subtextualmente, esta pintura podría interpretarse como una reflexión sobre la inmensidad de la naturaleza y la fragilidad de la existencia humana frente a ella. La atmósfera opresiva del cielo y la aridez del terreno sugieren un sentimiento de soledad y aislamiento. La presencia del objeto humano, pequeño e insignificante en el contexto general, podría simbolizar la transitoriedad de la civilización frente a la eternidad del paisaje natural. El cuadro invita a la introspección y a una contemplación silenciosa de la fuerza y la belleza implacable del mundo que nos rodea.