Roerich N.K. – Conquest Kazan
Ubicación: Armenian State Picture Gallery, Yerevan (Հայաստանի ազգային պատկերասրահ).
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La composición presenta una escena bélica de gran envergadura, dominada por un fuerte simbolismo y una paleta cromática intensa. En primer plano, se despliega un ejército a caballo, ricamente ataviado con armaduras ornamentadas y estandartes que sugieren poder y jerarquía. Los jinetes, representados con detalle en sus vestimentas y armas, avanzan hacia una ciudad fortificada situada sobre una colina.
La urbe, de arquitectura distintiva con cúpulas bulbosas y murallas imponentes, se alza como un objetivo a conquistar. La batalla ya está en curso; se observan enfrentamientos cuerpo a cuerpo entre los soldados que asaltan las defensas de la ciudad. El terreno circundante muestra signos de conflicto: cuerpos caídos, banderas rotas y una atmósfera general de caos.
En el cielo, sobre la ciudad, una figura alada emerge en un halo luminoso. Esta entidad celestial, posiblemente un ángel o una representación divina, sostiene lo que parece ser un cetro o un objeto sagrado, apuntando hacia la escena terrenal. Su presencia sugiere una intervención superior, quizás una bendición o un juicio sobre el conflicto.
El uso del color es particularmente notable. Los tonos rojizos y dorados predominan, evocando ideas de valentía, sacrificio y triunfo. El contraste entre estos colores cálidos y los tonos más oscuros del cielo y las sombras enfatiza la intensidad dramática de la escena. La vegetación exuberante en el primer plano, aunque presente, parece casi eclipsada por la magnitud de la batalla y la importancia simbólica de los elementos arquitectónicos y religiosos.
Subtextos potenciales:
La pintura podría interpretarse como una alegoría del enfrentamiento entre diferentes culturas o religiones. La ciudad fortificada representa un bastión de creencias y tradiciones amenazado por fuerzas externas. El ejército invasor simboliza el poder militar y la expansión territorial, mientras que la figura alada sugiere la legitimidad divina de la conquista o, alternativamente, una advertencia sobre las consecuencias del conflicto. La presencia de elementos ornamentados en las armaduras y estandartes apunta a un contexto histórico específico donde la nobleza y el honor jugaban un papel crucial en las campañas militares. La escena no se limita a representar una batalla física; parece aludir a una lucha más profunda por el control ideológico y espiritual.