Roerich N.K. – Hut in the mountains
Ubicación: Nicholas Roerich Museum of the United States. New York
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El cielo, representado con pinceladas amplias y tonos cálidos –amarillos y ocres– sugiere una luz dorada, quizás el amanecer o el atardecer, que baña la escena con una atmósfera melancólica y contemplativa. Las montañas, delineadas con contornos marcados y colores fríos (azules, verdes y violetas), se elevan imponentes, transmitiendo una sensación de inmensidad y permanencia. La técnica utilizada, con trazos visibles y una paleta de colores no naturalista, confiere a la obra un carácter expresionista, enfatizando más el sentimiento que la representación fiel de la realidad.
El terreno rocoso, cubierto por guijarros y piedras de formas variadas, se extiende desde el primer plano hasta la base de las montañas, creando una sensación de profundidad. Un arroyo serpentea entre las rocas, aportando un elemento de vitalidad al paisaje. Un pino solitario, erguido junto a la cabaña, actúa como un símbolo de resistencia y conexión con la naturaleza.
La cabaña en sí misma evoca ideas de soledad, aislamiento y refugio. Su estructura simple y tosca contrasta con la monumentalidad del entorno natural, sugiriendo una relación ambivalente entre el hombre y la naturaleza: por un lado, la necesidad humana de encontrar cobijo; por otro, la insignificancia del individuo frente a la fuerza implacable del paisaje. La presencia de lo que parece ser una rueda de molino en la parte izquierda de la imagen podría aludir a labores tradicionales o a una conexión con el ciclo natural de la vida y el trabajo.
En general, la pintura transmite un sentimiento de quietud, introspección y respeto por la naturaleza salvaje. La ausencia de figuras humanas refuerza esta sensación de aislamiento y contemplación, invitando al espectador a reflexionar sobre su propia relación con el mundo que le rodea. La obra parece sugerir una búsqueda de refugio no solo físico, sino también espiritual, en un entorno natural indómito.