George Hayter – Queen Victoria Taking the Coronation Oath, June 28, 1838
Ubicación: Yale Center for British Art, Paul Mellon Collection, New Haven.
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El vestuario es sumamente elaborado: un vestido de corte clásico bajo una capa opulenta, profusamente decorada con motivos dorados que parecen representar elementos vegetales y heráldicos. La riqueza de los materiales y la complejidad del diseño apuntan a una ostentación deliberada, destinada a proyectar poder e influencia. La paleta cromática es dominada por tonos cálidos: ocres, dorados, rojos intensos y marrones terrosos. Esta elección contribuye a crear una atmósfera de solemnidad y grandiosidad, reforzando la impresión de un evento de gran importancia.
Detrás de la figura femenina se divisa una estructura arquitectónica compleja, probablemente el trono o un altar ceremonial. Esta construcción, también adornada con elementos dorados, parece elevarla aún más, situándola en un plano superior al del espectador. La luz incide sobre ella, resaltando su silueta y los detalles de su vestuario, mientras que las áreas circundantes permanecen sumidas en una penumbra que acentúa la sensación de misterio y trascendencia.
En el primer plano, a sus pies, se distingue un pequeño objeto coronado, posiblemente una corona o un cetro, símbolo inequívoco del poder real. Su ubicación estratégica refuerza la idea de la legitimidad y la continuidad de la monarquía.
Más allá de la representación literal de un evento ceremonial, esta pintura parece explorar temas relacionados con el poder, la autoridad y la tradición. La figura femenina encarna los ideales de liderazgo: firmeza, dignidad y una conexión con el pasado histórico. La opulencia del vestuario y la grandiosidad del entorno sugieren una visión idealizada de la monarquía, donde el poder se manifiesta a través de la riqueza material y la pompa ceremonial. Se intuye un mensaje sobre la importancia de mantener las tradiciones y los símbolos que sustentan el orden social y político. La composición, en su conjunto, transmite una sensación de estabilidad y permanencia, reforzando la imagen de una monarquía fuerte y duradera.