Vladimir Taburin – Wife is not a mitten from your hand you can’t take off over the fence you won’t throw
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La pareja central está vestida con ropas ricamente ornamentadas: el niño porta un gorro alto adornado con visera y un abrigo bordado con intrincados detalles dorados; la niña luce un tocado cubriendo su cabello, complementado por un vestido de colores vivos y una capa igualmente decorada. La paleta cromática es cálida, dominada por tonos rojos, verdes y dorados que contrastan con el blanco de la nieve y el marrón del paisaje. Esta elección contribuye a crear una atmósfera festiva y acogedora, aunque también puede interpretarse como un símbolo de prosperidad y estatus social.
La postura de los niños es notable: se encuentran uno frente al otro, pero no interactúan directamente. El niño parece ligeramente distante, con la mirada dirigida hacia abajo, mientras que la niña observa al espectador con una expresión serena y algo melancólica. Esta falta de conexión visual entre ellos podría sugerir una relación formal o incluso una cierta incomodidad en su proximidad.
La inscripción presente en la parte inferior de la imagen, escrita en cirílico, ofrece un elemento clave para comprender el significado subyacente de la obra. La traducción aproximada del texto – La esposa no es un guante que se pueda quitar de la mano, ni tirar por encima de la valla – revela una reflexión sobre el matrimonio y las expectativas sociales impuestas a la mujer. El uso de la metáfora del guante implica una visión reduccionista y deshumanizante del rol femenino: la esposa no es un objeto desechable o reemplazable a voluntad, sino un compromiso duradero e irrenunciable. La referencia a tirar por encima de la valla alude a la idea de abandonar las responsabilidades matrimoniales y escapar de las convenciones sociales.
En definitiva, esta pintura, más allá de su atractivo estético y su representación de una cultura específica, plantea interrogantes sobre el matrimonio, el género y las limitaciones impuestas a los individuos por las normas sociales. La aparente inocencia de la escena infantil se ve matizada por la carga simbólica del texto, invitando al espectador a reflexionar sobre las complejidades de las relaciones humanas y las expectativas culturales que moldean nuestras vidas. La técnica pictórica, con su detallismo y colorido, refuerza la sensación de una tradición arraigada y un mensaje transmitido a través de generaciones.