Portrait of Princess Ekaterina Fyodorovna Dolgorukova in the form of Gebe feeding an eagle. End of the 18th century Johann Baptist Lampi (the Elder) (1751-1830)
Aquí se observa una representación de una mujer joven, ataviada con un atuendo que evoca la antigüedad clásica. La figura está sentada sobre lo que parece ser un sillón o banco ricamente decorado, envuelta en telas de colores contrastantes: un blanco impoluto para la túnica principal, complementado por detalles dorados y una capa azul y naranja que se pliega con elegancia alrededor de su cuerpo. Una diadema floral, adornada con rosas, corona su cabello peinado con elaborada sofisticación. La mirada de la retratada es directa, aunque ligeramente velada, transmitiendo una sensación de nobleza y quizás un dejo de melancolía. Sus manos sostienen un recipiente ornamentado, posiblemente un cáliz o vaso ceremonial, que parece contener algo que se extiende hacia fuera del marco, sugiriendo una acción en curso. La composición está cuidadosamente equilibrada; la luz incide sobre su rostro y el pecho, resaltando la suavidad de su piel y la delicadeza de sus facciones. El uso de la luz y la sombra contribuye a crear un ambiente teatral y grandioso. La paleta cromática es rica y cálida, con predominio de tonos pastel que acentúan la atmósfera idealizada. La presencia de lo que parece ser una alusión a una figura mitológica – posiblemente Gebe, diosa griega asociada con el cuidado y la nutrición – se manifiesta en la acción implícita de alimentar un ave rapaz, un águila, cuyo cuerpo no es visible pero cuya presencia se intuye por la postura de las manos. Subtextualmente, la obra parece explorar temas de poder, fertilidad y conexión con lo divino. La referencia a Gebe sugiere una asociación con la maternidad y el cuidado, mientras que el águila, símbolo tradicional de fuerza y soberanía, podría aludir a un linaje noble o a aspiraciones políticas. La vestimenta clásica refuerza la idea de una figura idealizada, conectada con los valores del mundo antiguo y proyectando una imagen de virtud y refinamiento. La mirada ligeramente distante sugiere una introspección, una conciencia de su propio estatus y quizás una cierta carga emocional que trasciende la mera representación física. En definitiva, el autor ha buscado crear un retrato no solo de una persona, sino también de un ideal, una encarnación de virtudes y aspiraciones.
Este sitio existe debido a los ingresos publicitarios. ¡Apaga Adblock, por favor!
Fotos aleatorias
Portrait of Princess Ekaterina Fyodorovna Dolgorukova in the form of Gebe feeding an eagle. End of the 18th century — Johann Baptist Lampi (the Elder)
Кому понравилось
Пожалуйста, подождите
На эту операцию может потребоваться несколько секунд. Информация появится в новом окне, если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Necesitas iniciar sesión
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
No se puede comentar Por qué?
La mirada de la retratada es directa, aunque ligeramente velada, transmitiendo una sensación de nobleza y quizás un dejo de melancolía. Sus manos sostienen un recipiente ornamentado, posiblemente un cáliz o vaso ceremonial, que parece contener algo que se extiende hacia fuera del marco, sugiriendo una acción en curso. La composición está cuidadosamente equilibrada; la luz incide sobre su rostro y el pecho, resaltando la suavidad de su piel y la delicadeza de sus facciones.
El uso de la luz y la sombra contribuye a crear un ambiente teatral y grandioso. La paleta cromática es rica y cálida, con predominio de tonos pastel que acentúan la atmósfera idealizada. La presencia de lo que parece ser una alusión a una figura mitológica – posiblemente Gebe, diosa griega asociada con el cuidado y la nutrición – se manifiesta en la acción implícita de alimentar un ave rapaz, un águila, cuyo cuerpo no es visible pero cuya presencia se intuye por la postura de las manos.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas de poder, fertilidad y conexión con lo divino. La referencia a Gebe sugiere una asociación con la maternidad y el cuidado, mientras que el águila, símbolo tradicional de fuerza y soberanía, podría aludir a un linaje noble o a aspiraciones políticas. La vestimenta clásica refuerza la idea de una figura idealizada, conectada con los valores del mundo antiguo y proyectando una imagen de virtud y refinamiento. La mirada ligeramente distante sugiere una introspección, una conciencia de su propio estatus y quizás una cierta carga emocional que trasciende la mera representación física. En definitiva, el autor ha buscado crear un retrato no solo de una persona, sino también de un ideal, una encarnación de virtudes y aspiraciones.