Part 4 Prado Museum – Ribera y Fernández, Juan Antonio -- Wamba renunciando a la corona
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En primer plano, un hombre mayor, vestido con ropas amplias y claras, se encuentra sentado en lo que parece ser un trono o sillón elevado. Su rostro denota una mezcla de resignación y firmeza; su mirada está dirigida hacia el personaje que le confronta. A su alrededor, un grupo heterogéneo de hombres reacciona a la situación: algunos parecen testigos pasivos, otros muestran signos de sorpresa o consternación, mientras que uno, en primerísimo plano, se abre paso entre los demás con una actitud decidida y amenazante.
Este último personaje, ataviado con armadura romana y portando una espada desenvainada, es el foco central del dramatismo. Su gesto, al extender la mano con la hoja como un símbolo de poder o advertencia, domina la composición y dirige la atención del espectador hacia el acto que está a punto de ocurrir. La postura del hombre sentado, en cambio, transmite una renuncia deliberada; parece ofrecerse a su destino, aunque sin mostrar temor evidente.
La paleta cromática es dominada por tonos terrosos – ocres, marrones y grises – que refuerzan la sensación de solemnidad y gravedad. El uso de colores más vivos, como el azul intenso del manto de uno de los personajes en segundo plano, sirve para destacar ciertos elementos y crear puntos focales dentro de la escena.
Más allá de la representación literal de un evento histórico o legendario, esta pintura parece explorar temas universales como el poder, la responsabilidad, el sacrificio y la virtud. La renuncia a la corona, representada aquí con tanta intensidad, puede interpretarse como una alegoría del desapego material y la elección de valores superiores al dominio terrenal. El contraste entre la figura anciana, símbolo de sabiduría y experiencia, y el joven guerrero, representante de la fuerza bruta y la ambición, sugiere una reflexión sobre las diferentes formas de ejercer el poder y sus consecuencias. La presencia de los testigos, con sus diversas reacciones, añade una capa adicional de complejidad a la escena, invitando al espectador a considerar la naturaleza humana y su respuesta ante situaciones extremas. El espacio arquitectónico, con su monumentalidad y su aire de permanencia, sirve como telón de fondo para este drama humano, enfatizando la trascendencia del momento representado.