Part 4 Prado Museum – Hemessen, Jan Sanders van -- El cirujano
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En el primer plano, el cirujano, con su atuendo rojo llamativo y expresión concentrada, realiza una operación en el ojo del paciente tendido sobre una mesa. La iluminación incide directamente sobre sus rostros, acentuando la tensión dramática del momento. A ambos lados de esta escena central se encuentran otras figuras: una joven que parece observar la intervención con curiosidad o preocupación, y un hombre mayor, vestido con ropas modestas, que posiblemente representa al padre o tutor del paciente. La presencia de instrumentos quirúrgicos sobre la mesa, junto a un libro abierto y otros objetos, refuerza el carácter profesional de la escena.
El exterior urbano, representado en una escala más pequeña, introduce una dimensión social y contextual. Se vislumbran figuras caminando por las calles, y se aprecia la arquitectura característica de una ciudad medieval con su castillo imponente al fondo. Esta contraposición entre el espacio íntimo del tratamiento médico y el bullicio de la vida pública sugiere una reflexión sobre la relación entre el individuo y la sociedad.
La paleta de colores es rica en tonos terrosos, rojos intensos y ocres, que contribuyen a crear una atmósfera de realismo y dramatismo. La técnica pictórica se caracteriza por un detallado estudio de las texturas y los volúmenes, especialmente en la representación de los rostros y las vestimentas.
Más allá de la descripción literal de la escena, esta pintura parece sugerir subtextos relacionados con el dolor, la vulnerabilidad humana y la búsqueda del conocimiento. La expresión de sufrimiento en el rostro del paciente contrasta con la aparente frialdad profesional del cirujano, invitando a una reflexión sobre los límites de la intervención médica y las implicaciones éticas de la práctica quirúrgica. La presencia de la joven observadora podría interpretarse como un símbolo de la esperanza o la inocencia frente al sufrimiento humano. La ciudad amurallada en el fondo, con su promesa de seguridad y orden, podría representar también una ilusión, contrastando con la fragilidad de la vida individual expuesta en la escena central. En definitiva, se trata de una obra que invita a la contemplación y a la interpretación múltiple.