Part 4 Prado Museum – Hamen y León, Juan van der -- Naturaleza muerta con florero y perro
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Sobre la mesa se despliega una opulenta naturaleza muerta. Un florero de considerable tamaño, rebosante de flores diversas –tulipanes, claveles, azucenas– domina el espacio superior. La profusión floral, con su mezcla de colores vibrantes y formas delicadas, transmite una sensación de abundancia y belleza efímera. La variedad de especies sugiere un conocimiento profundo de la botánica por parte del artista, así como una capacidad para representar la naturaleza con gran detalle.
A la izquierda del florero, se observan varios elementos que contribuyen a la atmósfera de riqueza y sofisticación: una pequeña cesta con frutas rojas, apilamientos de pan o pasteles sobre un plato, y una jarra de metal cuyo reflejo en el agua añade profundidad a la composición. En el lado derecho, un reloj de mesa dorado, con su esfera visible, introduce una dimensión temporal a la escena. El tiempo transcurrido, la fugacidad de la existencia, se insinúan sutilmente.
La iluminación es teatral y dirigida, resaltando los volúmenes y texturas de los objetos. Las sombras profundas que envuelven la mesa contribuyen a crear un ambiente de misterio y solemnidad. La meticulosa atención al detalle en la representación de cada objeto –la textura del pelaje del perro, las gotas de agua en la jarra, el brillo del metal– revela una maestría técnica considerable.
Más allá de su valor estético, la pintura invita a reflexiones sobre la vanitas. La presencia del perro, símbolo de fidelidad y lealtad, contrasta con la naturaleza perecedera de las flores y la inevitabilidad del tiempo marcada por el reloj. La escena, en su conjunto, parece sugerir una meditación sobre la transitoriedad de la vida y la importancia de apreciar los placeres efímeros que nos ofrece. La disposición cuidadosa de los elementos sugiere un orden cósmico subyacente, aunque también se insinúa una fragilidad inherente a todo lo representado.