Carl Rahl – Persecution of Christians in the Roman catacombs
Ubicación: Old and New National Galleries, Museum Berggruen (Alte und Neue Nationalgalerie, Museum Berggruen), Berlin.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El foco central de atención recae sobre una figura masculina de edad avanzada, ataviado con una túnica blanca que contrasta con los tonos oscuros predominantes. Está encadenado y rodeado por un grupo de hombres armados, vestidos con ropas que sugieren una autoridad romana o militar. Uno de ellos lo señala con una lanza, gesto que implica acusación y amenaza. La expresión del hombre encadenado es de resignación, aunque se intuye una fortaleza interior en su mirada.
En primer plano, a sus pies, yacen cuerpos inertes, entre ellos una mujer joven que sostiene un niño en sus brazos. Esta composición evoca la vulnerabilidad y el sufrimiento de los inocentes frente a la violencia del poder. La disposición de estos cuerpos, con sus extremidades retorcidas y expresiones de dolor, intensifica la sensación de tragedia.
El resto de la multitud se presenta como una masa amorfa de rostros que expresan diferentes emociones: miedo, desprecio, curiosidad. Algunos observan la escena con indiferencia, mientras que otros parecen participar activamente en ella. La variedad de gestos y expresiones contribuye a crear un ambiente de caos y confusión.
El autor ha empleado una paleta de colores cálidos y terrosos – ocres, marrones, rojos oscuros – para reforzar la atmósfera sombría y opresiva del lugar. La técnica pictórica es realista, con un detallado estudio de las texturas y los volúmenes que otorga solidez a las figuras y al entorno.
Subyacentemente, la obra parece explorar temas como la persecución religiosa, el martirio, la injusticia y la resistencia frente a la opresión. La representación del hombre encadenado, junto con la presencia de mujeres y niños indefensos, sugiere una crítica implícita a la crueldad del poder y a la fragilidad de la vida humana ante la intolerancia. La composición general transmite un mensaje de sufrimiento y desesperación, pero también de fe y esperanza en medio de la adversidad. La luz que ilumina al hombre central podría interpretarse como un símbolo de la divinidad o una representación de la perseverancia espiritual frente a la persecución.