John Frederick Lewis – The Harem
Ubicación: Private Collection
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Comentarios: 1 Ответы
Предполагаю, что первая жена уже не первая.
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El foco central recae sobre un grupo de figuras femeninas, ataviadas con ropajes vaporosos y colores pastel. Se encuentran reclinadas sobre cojines y tapices ricamente decorados, creando una atmósfera de languidez y sensualidad contenida. Sus rostros, aunque individualizados en sus rasgos, comparten una expresión serena y contemplativa, casi inexpresiva. La disposición de estas mujeres no parece casual; se sugiere una jerarquía social o familiar a través de su ubicación relativa dentro del espacio.
A la izquierda, un hombre con indumentaria distintiva – turbante adornado y vestimenta elaborada – observa la escena desde una posición elevada, lo que implica autoridad o estatus privilegiado. Su mirada parece dirigida hacia el centro del grupo femenino, estableciendo una conexión visual que podría interpretarse como de vigilancia o dominio.
En un segundo plano, se distinguen otras figuras masculinas, algunas con semblantes juveniles y otros con rasgos más maduros, observando la escena desde la distancia. La presencia de un pequeño animal salvaje – presumiblemente una gacela – en el extremo derecho del cuadro introduce un elemento de rareza y exotismo, reforzando la idea de un entorno aislado y privilegiado.
El autor ha prestado especial atención a los detalles: la textura de las telas, la luz que se filtra por las celosías, la delicadeza de los adornos. Estos elementos contribuyen a crear una atmósfera de misterio y fascinación.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas relacionados con el poder, la domesticidad, la belleza femenina y la diferencia cultural. La representación del espacio interior sugiere un mundo al margen de las convenciones occidentales, un lugar donde las normas sociales podrían ser diferentes o más flexibles. La mirada masculina, omnipresente en la composición, plantea interrogantes sobre la objetivación y el control femenino dentro de este contexto. El exotismo inherente a la representación refuerza una visión orientalista, posiblemente idealizada y simplificada, que refleja los prejuicios y las fantasías de la época en que fue creada. La escena evoca un sentido de intimidad reservada, pero también de vigilancia constante, sugiriendo una complejidad emocional subyacente a la aparente tranquilidad del entorno.