Otto van Veen – Adoration of the Magi
Ubicación: Pushkin State Museum, Moscow (ГМИИ им. Пушкина).
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La disposición de los personajes es jerárquica y dinámica. Un hombre barbudo, vestido con ropas modestas, se sitúa a la izquierda de la mujer, ofreciendo una postura protectora. La mujer, irradiando una luz suave, sostiene al niño en su regazo, quien mira directamente hacia el espectador. A sus pies, un individuo arrodillado presenta un recipiente que contiene lo que parecen ser ofrendas. El resto del grupo se agolpa alrededor, mostrando diversas expresiones de reverencia y asombro.
En la parte superior de la composición, una serie de figuras aladas, presumiblemente ángeles, flotan en el cielo azul, añadiendo un elemento celestial a la escena. La luz, aunque no dramática, ilumina principalmente las figuras centrales, enfatizando su importancia dentro del relato. La paleta cromática es rica y cálida, dominada por tonos ocres, dorados y verdes que contribuyen a una atmósfera de solemnidad y respeto.
Más allá de la representación literal de un acto de adoración, la pintura parece explorar temas de humildad, fe y divinidad. La diversidad en la vestimenta y apariencia de los personajes sugiere una universalidad en el mensaje: la veneración no conoce fronteras ni clases sociales. El arco arquitectónico podría interpretarse como símbolo de orden divino o de transición entre lo terrenal y lo celestial. La posición del hombre barbudo, a menudo asociado con figuras paternas o protectoras, refuerza la idea de cuidado y responsabilidad hacia el niño. La arrodillada figura que presenta las ofrendas encarna la sumisión y la devoción.
En definitiva, la obra transmite una sensación de recogimiento y veneración, invitando al espectador a contemplar la escena con reverencia y reflexión sobre los valores espirituales que subyacen en ella. La composición, aunque tradicional en su iconografía, se distingue por el cuidado en la representación de las figuras y la atmósfera emotiva que emana del conjunto.