Jean-Francois-Pierre Peyron – The Death of Socrates
Ubicación: National Gallery of Denmark, Copenhagen (Statens Museum for Kunst).
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En el centro de la escena, un hombre anciano, vestido con una túnica blanca, se encuentra recostado sobre una plataforma elevada. Su rostro irradia serenidad, incluso aceptación, mientras levanta una mano en un gesto que podría interpretarse como una exhortación o una bendición final. A su alrededor, un grupo de hombres, ataviados con ropas similares, reacciona a la situación de diversas maneras: algunos muestran consternación y dolor evidente, otros parecen reflexionar con gravedad, mientras que uno, vestido de naranja, parece ofrecer algo en sus manos.
A los pies del hombre recostado, una figura joven, envuelta en un manto azul, se encuentra tendida en el suelo, su rostro oculto, transmitiendo una sensación de desesperación o duelo silencioso. La presencia de cadenas, visibles en primer plano, refuerza la idea de cautiverio y opresión.
La composición es cuidadosamente organizada para enfatizar la importancia del hombre central. Su posición elevada lo distingue visualmente del resto de los personajes, mientras que el gesto de su mano dirige la atención hacia arriba, sugiriendo una trascendencia más allá de la realidad terrenal. La disposición de las figuras crea un movimiento circular que atrae al espectador a la escena y le invita a contemplar la complejidad de las emociones representadas.
Subyacentemente, la pintura plantea interrogantes sobre la justicia, la verdad, el sacrificio y la importancia del pensamiento crítico frente a la autoridad. El contraste entre la serenidad del hombre anciano y la angustia de los que lo rodean sugiere una reflexión sobre la naturaleza de la virtud y la capacidad humana para enfrentar la muerte con dignidad. La escena evoca un debate filosófico profundo, invitando al espectador a considerar las implicaciones morales y políticas de la acción representada. El uso de la luz y la sombra no solo crea una atmósfera dramática, sino que también simboliza la lucha entre la razón (la luz) y la ignorancia o el prejuicio (la oscuridad). La pintura parece ser un alegato silencioso en defensa de la libertad intelectual y la búsqueda incansable de la verdad.