Georg Cristoph Grooth – Portrait of Grand Duke Peter Fedorovich on a horse. C.1742
Ubicación: The State Tretyakov Gallery, Moscow (Государственная Третьяковская галерея).
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El hombre, vestido con un uniforme ostentoso de colores crema, dorado y azul, porta un bastón en su mano derecha, gesto que podría interpretarse como símbolo de autoridad y poder. El sombrero alto, adornado con una pluma, refuerza esta impresión de nobleza y distinción. La expresión del rostro es solemne, casi severa, transmitiendo una sensación de dignidad y control.
El caballo, de pelaje gris oscuro, está representado en un paso ligero, no galope, lo que sugiere movimiento pero también estabilidad y dominio sobre la bestia. La musculatura del animal se define con cierta precisión, aunque el tratamiento general es más bien convencional para la época. La atención al detalle en los adornos del uniforme contrasta con una menor definición de los rasgos faciales del personaje, posiblemente buscando enfatizar su estatus por encima de su individualidad.
El uso de la luz es significativo: ilumina principalmente la figura del hombre y el caballo, dejando el fondo sumido en la penumbra. Esto crea un efecto dramático que acentúa la importancia del retratado y lo separa del entorno. La paleta de colores es rica pero contenida, con predominio de tonos oscuros interrumpidos por los destellos dorados del uniforme.
Subtextualmente, esta pintura parece buscar proyectar una imagen de poder, nobleza y control. El retrato ecuestre, un género tradicionalmente asociado a la representación de líderes militares o gobernantes, refuerza estas connotaciones. La postura erguida del personaje, su vestimenta lujosa y el caballo domado sugieren una figura que encarna la autoridad y la capacidad de liderazgo. La atmósfera general, marcada por la solemnidad y la oscuridad, podría interpretarse como una referencia a las responsabilidades inherentes al poder y a la gravedad de la posición social del retratado. La composición, aunque formal, busca transmitir una sensación de dinamismo y vitalidad, evitando la rigidez que caracterizaría otros retratos más estáticos.