Last Judgment Triptych (open) 1467 Hans Memling (1430-1494)
Hans Memling – Last Judgment Triptych (open) 1467
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Pintor: Hans Memling
Una de las obras más famosas y significativas de Hans Memling es un tríptico para la iglesia de un monasterio llamado El Juicio Final. La época aproximada de su creación es de la década de 1460 a la de 1470. Fue encargado por un rico representante de un banco en Brujas. La obra se compone de una gran parte central y de fajas más estrechas a ambos lados. Las escenas bíblicas están pintadas al óleo sobre las tablas de roble. El pintor flamenco expresó en el cuadro su comprensión del Apocalipsis que se avecina.
Descripción del tríptico "El Juicio Final" de Hans Memling
Una de las obras más famosas y significativas de Hans Memling es un tríptico para la iglesia de un monasterio llamado El Juicio Final. La época aproximada de su creación es de la década de 1460 a la de 1470. Fue encargado por un rico representante de un banco en Brujas.
La obra se compone de una gran parte central y de fajas más estrechas a ambos lados. Las escenas bíblicas están pintadas al óleo sobre las tablas de roble.
El pintor flamenco expresó en el cuadro su comprensión del Apocalipsis que se avecina. La figura principal y central de la composición es Cristo, sentado sobre un arco iris, que denota la conexión entre el hombre y Dios. En general, el cuadro está repleto de estos símbolos. La espada y la rama de lirio junto al lecho de Jesús, por ejemplo, tienen un profundo significado: por un lado, representan la misericordia y, por otro, un juicio justo.
El juez principal está rodeado de su "séquito": los apóstoles, el Bautista y la Madre María. Los ángeles tienen en sus manos los signos de la Pasión de Cristo. El fondo detrás de estas figuras brilla con fuego en un cielo negro.
En la parte inferior del lienzo central, el Arcángel Miguel divide la sábana en dos partes, pesando las almas de los hombres justos y pecadores. En el suelo se pueden ver las tumbas vacías de las que se levantan los muertos para participar en el Apocalipsis.
La solapa derecha del tríptico muestra el infierno ardiendo en llamas, con figuras negras de seres demoníacos y figuras humanas desnudas entrelazadas en un montón. La imagen de la izquierda tiene el contenido contrario: aquí las puertas del paraíso esperan a los justos; hombres y mujeres tranquilos y pacíficos suben la escalera de cristal.
¿Cuál es la peculiaridad del "Juicio Final" de Memling? Una obra grandiosa, en la que el autor se ha mostrado como un brillante retratista, retratando las emociones genuinas de la gente, con colores vivos ha unido el cuadro multifacético en un todo único.
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En el panel izquierdo, una multitud numerosa emerge de una estructura arquitectónica elaborada, con detalles góticos que sugieren una ciudadela o puerta de entrada al cielo. Las figuras se presentan desnudas o vestidas con ropas escasas, algunas parecen ser conducidas hacia arriba por ángeles, mientras que otras son juzgadas y separadas. Se observa un claro contraste entre aquellos que ascienden, envueltos en una luz dorada, y los que permanecen abajo, mostrando signos de angustia y temor.
El panel derecho ofrece una visión opuesta: un paisaje infernal, consumido por las llamas y habitado por demonios grotescos y figuras atormentadas. La representación es visceral y perturbadora; se percibe un sufrimiento intenso en las expresiones de los condenados, quienes son arrastrados a la oscuridad por seres monstruosos. El uso del color rojo domina esta sección, intensificando la sensación de caos y desesperación.
El autor ha empleado una perspectiva compleja que dificulta la percepción de profundidad, pero contribuye a la sensación de opresión y monumentalidad. La multitud de figuras, meticulosamente detalladas, sugiere un universo poblado por innumerables almas en busca de redención o condenadas a sufrir eternamente.
Subyace en esta obra una profunda reflexión sobre la moralidad, el pecado y la salvación. La separación entre los justos y los pecadores no es meramente física; implica una distinción espiritual fundamental que determina el destino eterno del individuo. La representación de las figuras humanas, con sus expresiones variadas de alegría, temor, arrepentimiento y desesperación, invita a la contemplación sobre la fragilidad humana y la importancia de las decisiones morales en esta vida. La composición, aunque grandiosa y teatral, transmite un mensaje de advertencia: el juicio final es inevitable, y cada alma deberá responder por sus actos. La minuciosidad con que se han representado los detalles, tanto en la iconografía religiosa como en la anatomía humana, sugiere una intención didáctica, buscando instruir y conmover al espectador.