Hans Memling – Virgin and Child with St Anthony the Abbot and a Donor 1472
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La Virgen, vestida con una túnica roja intensa que contrasta con la palidez de su rostro, irradia serenidad y piedad. Su mirada se dirige hacia el Niño, quien a su vez observa al espectador con una expresión infantil e inocente. La composición triangular formada por las figuras de María y Jesús confiere estabilidad y equilibrio a la escena.
A ambos lados de la Virgen, dos figuras adicionales completan el conjunto. A la izquierda, un hombre arrodillado, ataviado con hábitos monásticos y sosteniendo un báculo, se presenta en actitud de súplica o veneración. Su rostro refleja humildad y devoción. A la derecha, un anciano de barba blanca, vestido con ropas sencillas, extiende una mano hacia el hombre arrodillado, como si le ofreciera protección o bendición. La presencia de este santo, identificado por su atuendo y atributos iconográficos, añade una capa de significado religioso a la obra.
El detalle del suelo, pavimentado con baldosas de diferentes colores, introduce un elemento de realismo en la representación. La luz, que parece provenir de una fuente exterior, ilumina las figuras principales, creando contrastes de claroscuro que acentúan su volumen y expresividad.
Subtextualmente, esta pintura parece reflejar una profunda devoción religiosa y una búsqueda de intercesión divina. El hombre arrodillado podría ser un donante, representado en acto de oración para obtener la gracia o el favor del santo. La Virgen María, como mediadora entre Dios y los hombres, encarna la compasión y la misericordia. La presencia del anciano sugiere una conexión con la tradición monástica y la sabiduría ancestral. En conjunto, la obra transmite un mensaje de esperanza, fe y redención, invitando al espectador a contemplar la belleza divina y buscar su guía espiritual. El uso de colores ricos y la atención al detalle sugieren una obra destinada a un mecenas devoto, deseoso de perpetuar su piedad a través del arte.