Marco Ricci – Rehearsal of an opera
Ubicación: Yale Center for British Art, Paul Mellon Collection, New Haven.
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La figura femenina sentada al instrumento, ataviada con un elegante vestido y elaborada peluca, parece dirigir la sesión, aunque su expresión es más bien contemplativa que imperativa. A su lado, una mujer de similar rango social observa atentamente, sosteniendo lo que podría ser una partitura o un abanico. Un hombre, probablemente el compositor o director musical, se encuentra a su derecha, con una actitud más formal y concentrada en la ejecución.
El resto del grupo está compuesto por músicos – algunos tocando instrumentos de cuerda como violines y cello, otros observando – y espectadores que parecen pertenecer a la élite social de la época. La variedad de expresiones faciales y posturas sugiere un ambiente relajado pero profesional; hay concentración, curiosidad e incluso una pizca de aburrimiento en los rostros presentes. Un perro pequeño, situado cerca del cello, añade un toque de informalidad y cotidianidad a la escena.
En el fondo, tres cuadros colgados en la pared amplían la narrativa visual. Estos paisajes marinos, con sus barcos y cielos cambiantes, podrían simbolizar la vastedad del mundo exterior, contrastando con la atmósfera íntima y refinada del ensayo. También sugieren una conexión con el mecenazgo artístico, común en la época, donde las familias adineradas exhibían colecciones de arte como símbolo de su estatus.
La iluminación es uniforme, sin fuertes contrastes, lo que contribuye a crear una atmósfera serena y contemplativa. La paleta de colores es rica pero contenida, dominada por tonos oscuros y terrosos, con toques de blanco y dorado en la vestimenta de los personajes principales.
Subtextualmente, la obra parece ofrecer una ventana a la vida cultural y social de la época. Se vislumbra un mundo donde el arte y la música son parte integral del entretenimiento y el prestigio de las clases altas. La escena no solo documenta un ensayo operístico, sino que también captura un momento de interacción social y exhibición de estatus, revelando una sociedad organizada en torno a la cultura y el mecenazgo artístico. La presencia del perro y la disposición aparentemente informal sugieren una cierta permisividad dentro de las convenciones sociales de la época, aunque siempre bajo la atenta mirada de la jerarquía establecida.