Defendente Ferrari – Adoration of the shepherds
Ubicación: Academy Carrara (Accademia Carrara), Bergamo.
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La zona inferior está poblada por un grupo heterogéneo de figuras humanas, identificables como pastores y niños. Estos se agrupan alrededor de una mujer vestida con ropas azules y doradas, quien sostiene al niño en su regazo. Un hombre barbado, ataviado con túnica roja, se encuentra a su lado, protegiéndola con su presencia. La interacción entre los personajes es dinámica; algunos se arrodillan en señal de adoración, otros extienden sus manos en un gesto de asombro y uno de ellos porta una rama verde, posiblemente como ofrenda. La representación de la ropa es rica en detalles, con pliegues que sugieren movimiento y textura.
En el plano superior, sobre un cielo nocturno, se aprecia una multitud de figuras aladas que parecen descender hacia la escena terrenal. Su presencia introduce una dimensión celestial a la composición, elevando el evento a un nivel sagrado. La luz que emana de estas figuras contrasta con la oscuridad del fondo, creando un efecto dramático y enfatizando su importancia.
La arquitectura en ruinas que sirve como telón de fondo añade una capa de complejidad a la interpretación. Las columnas fragmentadas sugieren una historia pasada, quizás aludiendo a la fragilidad de las estructuras humanas frente a lo divino. La luz tenue que emana de un farol colgado de una de las columnas contribuye a la atmósfera mística y misteriosa del conjunto.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas de humildad, fe y la conexión entre el mundo terrenal y el celestial. La presencia de los pastores, figuras asociadas con la sencillez y la vida rural, enfatiza la idea de que la divinidad puede manifestarse en los lugares más inesperados. La disposición de las figuras, con sus gestos de reverencia y asombro, sugiere una experiencia trascendental, un momento de revelación divina. El contraste entre la oscuridad del cielo nocturno y la luz que emana de las figuras celestiales podría simbolizar la victoria de la esperanza sobre la desesperación, o la llegada de la salvación a un mundo necesitado. La rama verde, como símbolo de vida y renovación, refuerza esta interpretación optimista.