Liechtenstein Museum – Anthony van Dyck - Portrait of a woman
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La mujer está representada de tres cuartos, una postura convencional para los retratos de la época que permite mostrar tanto el rostro como parte del torso. Su expresión es serena, aunque no exenta de cierta melancolía o introspección; los ojos, dirigidos al frente, parecen absortos en sus propios pensamientos. La boca está ligeramente entreabierta, sugiriendo una sutil vulnerabilidad.
El vestuario es un elemento clave para comprender el contexto social y económico de la retratada. El atuendo oscuro, probablemente de terciopelo o un tejido similar, denota riqueza y estatus elevado. Destaca especialmente el elaborado volante que rodea su cuello, una moda distintiva del siglo XVII, símbolo de opulencia y refinamiento. La textura del tejido se representa con gran detalle, evidenciando la maestría del artista en la representación de las superficies.
En sus manos, la mujer sostiene un pañuelo de tela translúcida, plegado cuidadosamente. Este gesto puede interpretarse como una muestra de modestia o pudor, pero también podría ser una referencia a su estado civil o a algún evento significativo en su vida. La luz que incide sobre el pañuelo crea un contraste suave con la oscuridad del fondo y el vestido, atrayendo la mirada hacia este detalle aparentemente secundario.
La iluminación es característica de los retratos barrocos: una luz focalizada ilumina el rostro y las manos de la mujer, mientras que el resto del cuerpo se sumerge en la penumbra. Esta técnica acentúa el dramatismo de la escena y contribuye a crear una atmósfera de solemnidad y misterio.
Subtextualmente, el retrato parece aspirar a transmitir una imagen de nobleza, virtud y estabilidad social. La postura erguida, la mirada fija y el vestuario lujoso sugieren un personaje de alta alcurnia, consciente de su posición en la sociedad. No obstante, la sutil melancolía que se percibe en su rostro podría indicar una complejidad emocional más profunda, insinuando quizás las presiones y responsabilidades inherentes a su estatus social. La ausencia de elementos decorativos o accesorios ostentosos refuerza la impresión de sobriedad y dignidad, alejándose de una mera exhibición de riqueza material. En definitiva, se trata de un retrato que busca captar no solo la apariencia física de la retratada, sino también su carácter y su lugar en el mundo.