Utagawa Kuniyoshi – Kamei Rokuro and the Black Bear in the Snow
Ubicación: Private Collection
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En los paneles laterales, dos hombres, ataviados con ropas elaboradas y portando armas (parecen espadas o lanzas), se enfrentan a la bestia. Sus posturas sugieren determinación y valentía, aunque también un cierto grado de tensión ante el peligro inminente. La disposición de sus cuerpos es dinámica; uno avanza con decisión sobre una formación rocosa, mientras que el otro parece prepararse para un ataque o defensa. La paleta de colores en estos paneles se centra en tonos fríos – azules, blancos y grises – acentuados por los rojos y dorados de las vestimentas, creando contrastes visuales que enfatizan la importancia de los personajes.
El panel central es el punto focal de la obra. Allí, un enorme oso negro domina la escena. Su silueta oscura se destaca fuertemente contra el fondo blanco de la nieve, generando una sensación de amenaza y poderío. La representación del oso no es naturalista; su tamaño parece exagerado, casi mítico, lo que sugiere que podría representar algo más allá de un simple animal salvaje. La ausencia de figuras humanas en este panel intensifica la impresión de soledad y peligro.
En el centro superior del conjunto, una cartela roja con caracteres escritos se alza sobre los tres paneles. Su función es probablemente narrativa o explicativa, aunque su significado preciso queda oculto para quien no conoce el idioma original. Esta inclusión de texto escrito es característica del arte ukiyo-e japonés y añade una capa adicional de información a la obra.
La nieve, omnipresente en toda la composición, no solo define el escenario sino que también contribuye al ambiente general de frialdad y aislamiento. La forma en que se representa – con pinceladas rápidas y expresivas – sugiere un viento helado y una atmósfera implacable.
Subtextualmente, esta obra podría interpretarse como una alegoría del enfrentamiento entre la civilización y la naturaleza salvaje, o como una representación de la valentía individual frente a fuerzas superiores. La figura del oso, en particular, puede simbolizar el caos, lo desconocido o incluso los aspectos más oscuros de la psique humana. La presencia de los hombres armados sugiere un intento de controlar o dominar estas fuerzas, aunque el resultado final permanece ambiguo. El contraste entre la delicadeza de las líneas y la fuerza del oso crea una tensión visual que invita a la reflexión sobre la relación entre el hombre y su entorno.