Utagawa Kuniyoshi – Moral teaching for shopboys, giving good and bad examples of behaviour
Ubicación: School of Oriental & African
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En el primer plano, un hombre robusto, vestido con ropas azules y un delantal rojo, se encuentra en medio de un tumulto canino. Los perros, numerosos y agitados, parecen estar peleando o jugando de manera descontrolada. El hombre parece intentar mediar o controlar la situación, aunque su expresión es difícil de interpretar: ¿frustración? ¿resistencia a la tarea impuesta? La energía del grupo animal es palpable, transmitiendo una sensación de desorden y falta de disciplina.
A la derecha, un individuo con vestimenta más formal, posiblemente un maestro o supervisor, observa la escena desde una posición ligeramente elevada. Su postura sugiere una actitud de juicio o supervisión distante. Un texto vertical adorna su lado, presumiblemente ofreciendo comentarios o explicaciones sobre lo que se está presenciando.
En el extremo izquierdo, dos figuras adicionales participan en la acción. Uno de ellos, con un atuendo rojo y amarillo llamativo, parece estar agitando un objeto (posiblemente una vara o instrumento) hacia los perros, mientras que otro individuo observa con semblante severo. También aquí se aprecia texto vertical, complementando la narrativa visual.
La paleta de colores es relativamente limitada, dominada por tonos azules, rojos y blancos, con toques de negro para definir las figuras y el entorno. La técnica utilizada sugiere una impresión en madera, con líneas claras y definidas que contribuyen a la sensación de movimiento y dinamismo.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas relacionados con la disciplina, la moralidad y la importancia de la instrucción adecuada. El caos provocado por los perros podría simbolizar la falta de autocontrol o el comportamiento inapropiado en un entorno laboral. La presencia del hombre que intenta controlar a los animales puede interpretarse como una metáfora de la necesidad de guía y supervisión para formar a los jóvenes aprendices. La figura observadora, con su posición elevada y vestimenta formal, refuerza la idea de autoridad y responsabilidad en el proceso educativo. El contraste entre las figuras más formales y el tumulto canino sugiere una tensión inherente entre el orden deseado y la naturaleza desordenada del comportamiento humano. La escena, en su conjunto, invita a la reflexión sobre los desafíos de la educación moral y la importancia de establecer límites claros para asegurar un desarrollo adecuado.