Mikhail Terebenev – Портрет М.А. Голицыной. 1829 (неизв)
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El color dominante es el rojo, presente tanto en el tocado como en el manto que cubre sus hombros. Este uso del color no solo aporta vitalidad a la obra, sino que también puede interpretarse como símbolo de nobleza, pasión o incluso poder. El negro del vestido contrasta con el rojo, acentuando su figura y aportando una sensación de formalidad y sobriedad.
La mujer mira directamente al espectador con una expresión serena y ligeramente melancólica. Sus ojos, aunque fijos, transmiten una cierta introspección, sugiriendo una complejidad interior que va más allá de la mera representación física. La delicadeza del encaje que adorna su tocado y cuello contrasta con la solidez de sus facciones, creando un juego visual interesante entre fragilidad y fortaleza.
El detalle del emblema prendido en el manto es significativo. Su diseño intrincado y los colores empleados sugieren una pertenencia a una orden o familia noble específica, reforzando así su posición social privilegiada. La disposición de las flores bordadas en la parte inferior del manto introduce un elemento naturalista que suaviza la formalidad general de la composición.
En términos subtextuales, el retrato parece querer transmitir una imagen de mujer culta, refinada y perteneciente a una élite social. La pose, la vestimenta y la expresión facial sugieren una personalidad compleja, marcada por la dignidad, la introspección y quizás un cierto grado de resignación ante las convenciones sociales de su época. La atmósfera general es de elegancia contenida y melancolía sutil, características propias del espíritu romántico que comenzaba a impregnar el arte ruso en el siglo XIX. La ausencia de elementos decorativos superfluos contribuye a la sensación de sobriedad y nobleza que emana de la figura retratada.