Beryl Cook – E22 Street Market
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A su izquierda, una mujer corpulenta, ataviada con un delantal y portando un cuchillo grande, parece estar ofreciendo pescado o mariscos a los presentes. La mirada fija y la postura robusta sugieren una personalidad fuerte y quizás algo desconfiada. En el primer plano, un perro de aspecto callejero observa atentamente la escena, añadiendo una nota de realismo crudo al conjunto.
La multitud que se agolpa detrás de la figura central es particularmente intrigante. Se distinguen varios rostros con expresiones variadas: curiosidad, desinterés, incluso cierta hostilidad. Un hombre con uniforme naval y un sombrero de gran tamaño fuma un cigarrillo, mientras una mujer mayor observa con ojos penetrantes. La presencia de estos personajes sugiere una mezcla de clases sociales y orígenes culturales, creando una atmósfera de heterogeneidad social.
En el fondo, se vislumbra una estructura que recuerda a una tienda o puesto improvisado, repleto de objetos diversos: platos, tazas, adornos. Esta acumulación de elementos refuerza la sensación de abundancia y desorden característica del mercado callejero. Un detalle peculiar es la presencia de un bebé con rasgos faciales exagerados, aparentemente durmiendo en una caja azul. Su inclusión introduce un elemento de surrealismo que desafía la interpretación literal de la escena.
La paleta de colores es vibrante y contrastada, con tonos cálidos predominantes que acentúan la atmósfera festiva y bulliciosa del mercado. La técnica pictórica se caracteriza por líneas definidas y formas simplificadas, lo que confiere a los personajes una apariencia casi caricaturesca.
Más allá de la representación literal de un mercado callejero, el cuadro parece explorar temas como la identidad social, la observación silenciosa y la complejidad de las relaciones humanas en espacios públicos. La figura central femenina, con su expresión serena y su ramo de flores, podría interpretarse como una metáfora de la resistencia o la esperanza en medio del caos cotidiano. El bebé surrealista, a su vez, podría simbolizar la inocencia perdida o el potencial no realizado. En definitiva, se trata de una obra que invita a la reflexión sobre las múltiples capas de significado que subyacen a la superficie de la realidad.