Alphonse Maria Mucha – season
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En el primer panel, observamos a una joven con cabellos dorados y ondulantes que acaricia delicadamente un racimo de flores blancas. La mirada es melancólica, casi absorta, sugiriendo una introspección propia de la primavera temprana, un despertar no solo natural sino también emocional. El follaje que enmarca su figura es exuberante pero sutilmente difuminado, creando una atmósfera onírica y etérea.
El segundo panel muestra a una mujer con una melena rojiza, envuelta en una túnica blanca que se eleva con la ligereza de un susurro. La postura es dinámica, casi danzante, y sostiene un girasol, símbolo por excelencia del verano y su vitalidad desbordante. El fondo está poblado de hojas otoñales, anticipando el cambio inminente, pero sin atenuar la sensación de plenitud y energía que irradia la figura central.
En el tercer panel, una mujer de cabellos oscuros y mirada sombría se presenta con una elegancia contenida. Su vestido, también blanco, contrasta con la oscuridad de su cabello y del entorno vegetal que la rodea, donde predominan las hojas rojas y ocres. La postura es más rígida que en los paneles anteriores, transmitiendo una sensación de resignación o introspección profunda propia del otoño maduro.
Finalmente, el cuarto panel nos ofrece una figura femenina envuelta en un velo translúcido, con la cabeza inclinada y la mirada perdida en la distancia. El entorno es austero, dominado por tonos fríos y elementos invernales como ramas desnudas y una pequeña ave posada sobre una piedra. La atmósfera general es de quietud y melancolía, evocando el invierno no solo como estación fría sino también como un período de reflexión y espera.
La serie en su conjunto parece explorar la relación entre la mujer, la naturaleza y el paso del tiempo. Más allá de la representación literal de las estaciones, se adentra en una dimensión simbólica que alude a los ciclos vitales, los estados emocionales y la belleza efímera de la existencia. La repetición del blanco como color predominante en la vestimenta de las figuras crea una unidad visual entre los paneles, enfatizando su conexión temática y reforzando la idea de una continuidad cíclica. El uso de líneas sinuosas y formas orgánicas contribuye a crear una atmósfera sensual y evocadora, característica de un estilo que busca trascender la mera representación para acceder a un nivel más profundo de significado.