Jean Fouquet – MADONNA, MUSEE ROYALE DES BEAUX ARTS, ANTWERP
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El niño, desnudo y con una expresión curiosa, se aferra a la falda de su madre. Su anatomía es representada con notable realismo, destacando la delicadeza de sus dedos y la redondez de sus extremidades. La proximidad física entre ambos refuerza el vínculo maternal, pero también introduce una sutil tensión: la vulnerabilidad del niño se acentúa por su desnudez frente a un entorno aparentemente hostil.
El fondo está poblado por figuras aladas, presumiblemente ángeles, que se agolpan en torno a la escena principal. Estos seres celestiales están pintados con colores vibrantes – rojos y azules predominantes – y sus rostros muestran una mezcla de reverencia y quizás, un ligero desconcierto. La disposición de estos ángeles no es simétrica; algunos parecen inclinarse hacia adelante, otros se retiran, creando una sensación de movimiento y dinamismo que contrasta con la quietud de la figura central.
La paleta cromática, dominada por tonos fríos y oscuros interrumpidos por destellos de color intenso, contribuye a la atmósfera contemplativa de la obra. La luz parece provenir de una fuente externa, iluminando selectivamente los rostros de la mujer y el niño, mientras que el resto de la composición permanece en penumbra.
Subtextualmente, esta pintura podría interpretarse como una reflexión sobre la maternidad, la divinidad y el sufrimiento. La melancolía en el rostro de la mujer sugiere una carga emocional profunda, posiblemente relacionada con el destino del niño o con su propio papel dentro de un orden cósmico superior. La presencia de los ángeles, a la vez protectores y observadores, introduce una dimensión espiritual que eleva la escena más allá de lo meramente terrenal. La desnudez del niño podría simbolizar la inocencia y la vulnerabilidad frente al mundo, mientras que el atuendo formal de la mujer representa su dignidad y su conexión con un poder trascendente. En definitiva, la pintura invita a una meditación sobre temas universales como el amor, la pérdida y la fe.