German artists – KAULBACH Wilhelm von The Destruction Of Jerusalem By Titus
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En el primer plano, la multitud humana se agolpa en un torbellino de movimiento y angustia. Figuras desamparadas, hombres, mujeres y niños, se retuercen en tierra o son arrastrados por la corriente de la destrucción. La paleta de colores es sombría: ocres, marrones y grises predominan, acentuando la sensación de sufrimiento y pérdida. Se percibe una lucha desesperada por la supervivencia, con gestos que expresan terror, súplica y dolor. Los cuerpos se entrelazan en un amasijo de carne y vestimenta desgarrada, sugiriendo la brutalidad del evento representado.
En segundo plano, las llamas devoran estructuras arquitectónicas imponentes, presumiblemente una ciudad amurallada. El fuego ilumina parcialmente a los soldados romanos que cabalgan sobre sus caballos, figuras robustas y decididas que parecen indiferentes al sufrimiento que les rodea. Su presencia simboliza la fuerza militar y el poderío de un imperio en expansión.
La parte superior del cuadro está reservada para una visión celestial. Un grupo de ángeles, envueltos en una luz dorada, desciende desde lo alto. Sus rostros expresan compasión y solemnidad, aunque su intervención parece pasiva, observando la tragedia sin intervenir directamente. La luz que emanan contrasta fuertemente con el fuego infernal que consume la ciudad, creando un efecto dramático y simbólico.
El autor ha empleado una composición piramidal para dirigir la mirada del espectador hacia el centro de la escena, donde se concentra la mayor parte de la acción. El uso de la luz es fundamental: no solo sirve para iluminar las figuras, sino también para crear una atmósfera cargada de tensión y emoción. La disposición de los cuerpos en tierra, con sus posturas de súplica y desesperación, evoca imágenes de martirio y sacrificio.
Subyace a esta representación un mensaje sobre la fragilidad del poder terrenal y la inevitabilidad del sufrimiento humano ante las fuerzas históricas. La yuxtaposición de la destrucción física con la presencia angelical sugiere una reflexión sobre el destino, la justicia divina y la esperanza en medio de la desolación. La escena no es simplemente un relato histórico; se eleva a la categoría de alegoría sobre la pérdida, la opresión y la búsqueda de redención. La monumentalidad del formato contribuye a la sensación de grandiosidad trágica que impregna toda la obra.