Giulio Romano – Mars and Venus bathing, aided by Cupid and putti from the Sala di Amore e Psiche
Ubicación: Palazzo del Te, Mantua.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El espacio se define por una fuente monumental, cuyo borde sirve como plataforma para la acción principal. A su alrededor, un grupo de pequeños seres alados, los putti o amorcillos, participan en el ritual del baño: algunos ofrecen toallas, otros rocían agua con cántaros y uno, centralmente ubicado, sostiene un arco y una flecha, sugiriendo la presencia de Cupido.
El fondo se compone de un paisaje rocoso, simulando una gruta o cueva natural, que se abre a un cielo luminoso. Una estructura arquitectónica, posiblemente un arco triunfal con inscripción en latín (Virtù quieti), enmarca la escena superiormente, otorgándole un carácter ceremonial y elevando el significado del evento representado.
La composición es dinámica, con las figuras distribuidas de manera asimétrica alrededor de la fuente. La luz ilumina los cuerpos de Marte y Venus, resaltando su belleza física y creando contrastes dramáticos con las zonas más oscuras del fondo. El uso del color es vibrante, predominan los tonos dorados, rosados y verdes, contribuyendo a una atmósfera de sensualidad y armonía.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas relacionados con el amor, la belleza, la guerra y la paz. La presencia de Marte, dios de la guerra, en un contexto de intimidad y relajación sugiere una posible conciliación entre estos opuestos. Venus, diosa del amor y la fertilidad, personifica la gracia y la armonía que contrarrestan la fuerza bélica de Marte. La intervención de los putti, mensajeros del amor, refuerza esta idea de un equilibrio delicado entre las pasiones humanas y el orden divino. La inscripción en latín podría interpretarse como una invitación a buscar la virtud en la tranquilidad y la serenidad, valores que se contrastan con la agitación inherente a la guerra. En definitiva, la escena parece ser una alegoría sobre la capacidad del amor para mitigar los conflictos y promover la paz.