Giulio Romano – The destruction of the giants by Jupiters thunderbolts, Sala dei Giganti
Ubicación: Palazzo del Te, Mantua.
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En la parte baja, el espacio se define por una arquitectura rocosa, fragmentada y desmoronada, que sugiere un mundo en proceso de destrucción. Un grupo numeroso de figuras masculinas, los gigantes, se agitan en medio del caos. Sus poses son violentas, expresando lucha, dolor y desesperación. Se percibe una mezcla de desnudez y armamento rudimentario: lanzas rotas, piedras, y cuerpos expuestos a la furia divina. La paleta cromática es terrosa, con tonos ocres, marrones y grises que acentúan la sensación de desolación y ruina. El agua, presente en una especie de charco o río, refleja la luz de manera turbulenta, contribuyendo al dinamismo general de la escena.
Sobre este escenario de devastación se despliega un segundo plano, ocupado por una multitud de figuras que parecen descender desde el cielo. Estas figuras, envueltas en nubes y rodeadas de una luminosidad dorada, representan a los dioses, o quizás ángeles, que ejecutan la sentencia divina. Se aprecia una jerarquía visual: algunas figuras se destacan por su tamaño y posición central, mientras que otras permanecen más difusas entre las nubes. La composición es densa y compleja, con numerosos personajes interconectados en un movimiento descendente.
La pintura transmite una clara alegoría sobre el poder divino y la derrota de la rebelión. Los gigantes, símbolos de desafío a lo celestial, son castigados por su arrogancia y violencia. El contraste entre la brutalidad del plano inferior y la serenidad aparente del superior refuerza esta idea. La arquitectura fragmentada puede interpretarse como una metáfora de la fragilidad del poder terrenal frente a la autoridad divina.
Más allá de la narrativa principal, se pueden intuir subtextos relacionados con el orden cósmico y la justicia divina. El uso de la luz y la sombra contribuye a crear un ambiente dramático y emotivo, invitando al espectador a reflexionar sobre la naturaleza del poder y las consecuencias de la transgresión. La multitudinaria composición sugiere también una visión del mundo como un escenario donde fuerzas opuestas se enfrentan en una lucha constante. El detalle arquitectónico visible en el extremo inferior, con su puerta que se abre hacia un espacio desconocido, podría simbolizar la esperanza o la promesa de redención tras la destrucción.