Kobenhavn National Gallery of Denmark – Nicolas Poussin (1594-1665) - Testament of Eudamidas
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El foco principal recae sobre una figura yacente, presumiblemente moribunda, cuya piel exhibe un tono pálido y enfermizo. Su cuerpo está cubierto por telas que sugieren una condición de vulnerabilidad y fragilidad. A su lado, un hombre, vestido con ropas sencillas pero dignas, se inclina sobre él, escribiendo diligentemente en un pergamino. La expresión en su rostro es de concentración intensa, quizás reflejando la importancia del acto que realiza: redactar un testamento.
A la derecha, una mujer mayor, envuelta en un velo blanco, observa la escena con semblante apesadumbrado. Su postura encorvada y sus ojos bajos sugieren una profunda tristeza y resignación ante el destino ineludible. Un niño pequeño se aferra a su falda, buscando consuelo en su proximidad.
El espacio arquitectónico es reducido y funcional. Se distinguen vigas de madera en el techo, un utensilio colgante (posiblemente una olla) y una pequeña ventana que deja entrever una luz tenue. Estos detalles contribuyen a la sensación de realismo y autenticidad del ambiente.
La composición se caracteriza por su rigor geométrico y su equilibrio formal. Las figuras están dispuestas en un plano relativamente bajo, lo que permite al espectador establecer una conexión íntima con los personajes y sus emociones. La paleta cromática es limitada, dominada por tonos terrosos y ocres, que refuerzan la atmósfera de austeridad y melancolía.
Subyacentemente, la obra plantea reflexiones sobre la mortalidad, la herencia y el legado. El acto de escribir un testamento no solo implica la disposición de bienes materiales, sino también la transmisión de valores, creencias y recuerdos a las generaciones futuras. La presencia del niño sugiere la continuidad de la vida más allá de la muerte, mientras que la figura femenina encarna la compasión y el consuelo en momentos de dolor y pérdida. La escena evoca una profunda reflexión sobre la condición humana y la inevitabilidad del final.