Kobenhavn National Gallery of Denmark – Elisabeth Jerichau Baumann (1819-1881) - An Egyptian Fellah Woman with her Baby
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Aquí se observa una escena de íntima cotidianidad ambientada en un paisaje oriental, presumiblemente egipcio. Una mujer, ataviada con ropas tradicionales que sugieren su condición de campesina o fellah, ocupa el centro visual del cuadro. Su atuendo, dominado por tonos oscuros y complementado por un velo blanco que cubre parcialmente su cabello, contrasta con la luminosidad del entorno. Un pendiente dorado adorna su oreja, un detalle que podría indicar una sutil elevación social o quizás simplemente un elemento decorativo de importancia cultural.
La mujer sostiene en sus brazos a un bebé dormido. La composición enfatiza la ternura y protección maternal; el cuerpo de la madre se curva delicadamente para acunar al niño, creando una sensación de refugio y seguridad. El rostro del infante, aunque sereno en su sueño, muestra una expresión ligeramente afligida, que podría interpretarse como un reflejo de las dificultades inherentes a la vida rural o incluso una alusión a la vulnerabilidad infantil.
El entorno inmediato está definido por fragmentos arquitectónicos de origen desconocido; parecen ruinas antiguas, quizás templos o monumentos erosionados por el tiempo y los elementos. Estos vestigios del pasado añaden una capa de misterio e historicidad a la escena, sugiriendo una conexión entre el presente de la mujer y un legado cultural más amplio. La presencia de vegetación, representada por unas ramas que la mujer sostiene sobre el bebé, introduce un elemento naturalista que contrasta con la piedra y el artificio arquitectónico.
El paisaje al fondo se extiende hasta donde alcanza la vista, dominado por tonos cálidos de ocre y naranja que evocan el sol abrasador del desierto. La lejanía sugiere una vastedad inmensa, un espacio abierto que podría simbolizar tanto la libertad como la soledad inherentes a la vida en una región rural.
En cuanto a los subtextos, se puede inferir una intención de representar la vida cotidiana de las clases más humildes en Egipto, posiblemente con el objetivo de generar empatía y comprensión hacia culturas diferentes a la europea del artista. La yuxtaposición de elementos como la vestimenta tradicional, el paisaje exótico y las ruinas antiguas sugiere una reflexión sobre la historia, la identidad cultural y la condición humana. La imagen podría interpretarse también como una idealización romántica de lo oriental, donde la maternidad y la conexión con la naturaleza se presentan como valores fundamentales. La luz, cuidadosamente distribuida, realza la figura central y contribuye a crear una atmósfera de melancolía y contemplación.