Kobenhavn National Gallery of Denmark – Cornelis Norbertus Gijbrechts (1630 - 1675) - Trompe l
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Aquí se observa una composición que desafía la percepción del espectador, jugando con la ilusión de lo tridimensional sobre una superficie bidimensional. El autor ha dispuesto un conjunto de objetos aparentemente reales sobre una alfombra ricamente ornamentada. Una tela azul oscuro, pesadamente drapeada, cubre parcialmente la escena, creando sombras y volúmenes que intensifican el efecto de engaño visual.
En primer plano, una mesa cubierta con un lienzo blanco sostiene una langosta viva, cuyo color rojo intenso contrasta con los tonos más apagados del resto de la composición. A su lado, se encuentran frutas variadas: ciruelas, melocotones, uvas y una sandía cortada, dispuestas con meticuloso detalle que revela el dominio técnico del artista en la representación de texturas y reflejos. Una cesta de mimbre rebosa de fruta adicional, contribuyendo a la sensación de abundancia y opulencia.
Más allá de la langosta y las frutas, se distingue un recipiente de plata, posiblemente una copa o jarra, que refleja la luz con precisión. La tela azul, extendiéndose sobre el fondo, parece colgar del borde superior del soporte, reforzando la ilusión de profundidad y creando una barrera entre el mundo representado y el espacio real del espectador. Un fleco dorado asoma por debajo de la tela, añadiendo un toque de suntuosidad a la escena.
La alfombra en sí misma es digna de mención; su intrincado diseño floral, con predominio de rojos, verdes y dorados, aporta una riqueza visual que complementa los objetos sobre ella. La iluminación, proveniente de una fuente no visible, modela las formas y acentúa la sensación de realismo.
Subtextualmente, esta obra podría interpretarse como una reflexión sobre la naturaleza ilusoria de la realidad y el poder del arte para engañar a los sentidos. El uso de elementos cotidianos, representados con un hiperrealismo casi fotográfico, invita al espectador a cuestionar lo que percibe. La langosta, símbolo de abundancia y placer sensorial, podría sugerir una vanidad efímera o una crítica implícita a la ostentación. La tela, además de crear el efecto de trompe loeil, puede interpretarse como un velo que oculta algo más profundo, invitando a una reflexión sobre lo que se muestra y lo que permanece oculto. La composición en su conjunto evoca una atmósfera de misterio y sofisticación, característica del período artístico al que pertenece.