Rembrandt Harmenszoon Van Rijn – Tobits Wife with a Goat
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La figura de la derecha, un hombre mayor, se encuentra sentado en lo que parece ser un banco o asiento bajo. Su rostro, marcado por el paso del tiempo, muestra una expresión de asombro o incredulidad, sus manos extendidas hacia la otra figura. A su lado, una mujer, ataviada con ropas sencillas y un gorro oscuro, se inclina hacia adelante, como si estuviera recibiendo algo o comunicando una noticia importante. Su postura es tensa, casi expectante. Entre ellos, un cabrito blanco se encuentra cerca del fuego que arde en el centro de la estancia.
La ventana a la izquierda no solo proporciona la fuente principal de luz, sino que también introduce un elemento narrativo ambiguo. A través del cristal, se vislumbra una figura fantasmagórica, difusa y apenas discernible, que parece observar la escena desde fuera. Esta presencia espectral sugiere una dimensión sobrenatural o divina en el acontecimiento representado.
La atmósfera general es de quietud y misterio. La paleta de colores es limitada, con predominancia de tonos oscuros y terrosos que acentúan la sensación de pobreza y aislamiento. El fuego, aunque pequeño, actúa como un punto focal visual y simbólico, representando quizás la esperanza o el consuelo en medio de las dificultades.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas de fe, providencia divina y la recepción de noticias inesperadas. La figura espectral podría simbolizar una intervención celestial, mientras que la reacción de los personajes sugiere un momento crucial en sus vidas, marcado por la incertidumbre y el asombro. La sencillez del entorno y la vestimenta refuerzan la idea de una vida marcada por la humildad y la dependencia de fuerzas superiores. La presencia del cabrito, aunque aparentemente trivial, podría tener una connotación simbólica relacionada con la fertilidad o la prosperidad futura. En definitiva, se trata de un relato íntimo y conmovedor que invita a la reflexión sobre el papel de lo divino en la vida cotidiana.