Alexander Golovin – Village by the sea. Set design for the comedy by J.-B. Molière’s Don Juan
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Aquí se presenta un diseño escenográfico concebido para una comedia de Molière, Don Juan. La composición se articula alrededor de una arquitectura peculiar y evocadora, que define un poblado costero imaginario. Predominan las formas redondeadas y orgánicas en la construcción principal: una estructura blanca, casi monolítica, con una abertura arqueada central que actúa como marco visual hacia el mar distante. Esta abertura no es simplemente un pasaje; se convierte en un portal simbólico, sugiriendo una transición o acceso a un espacio desconocido.
La arquitectura exhibe una mezcla de elementos decorativos: balcones salientes, ventanas de formas variadas y detalles ornamentales que recuerdan tanto la tradición mediterránea como una fantasía constructiva. La vegetación exuberante, con hiedra trepando por las rocas y árboles frondosos a los lados, contrasta con la blancura impoluta de las edificaciones, aportando vitalidad y un sentido de arraigo natural al escenario.
El uso del color es deliberado. El azul intenso del cielo y el mar crea una sensación de profundidad y amplitud, mientras que la paleta terrosa en las rocas y la vegetación ancla la escena a un entorno geográfico específico. La luz parece provenir de múltiples fuentes, creando sombras sutiles que modelan las formas arquitectónicas y enfatizan su volumen.
Más allá de la representación literal de un poblado costero, el diseño escenográfico transmite una serie de subtextos relacionados con la obra teatral. La arquitectura inusual sugiere un lugar fuera del tiempo y la realidad ordinaria, un espacio propicio para los engaños, las pasiones desenfrenadas y las consecuencias inesperadas que caracterizan a Don Juan. El arco central, como ya se mencionó, podría simbolizar la libertad o el riesgo inherente en las acciones del protagonista. La opulencia de la construcción, aun con su aspecto algo ruinoso, puede aludir a la decadencia moral o a la fragilidad de los valores sociales que Don Juan desafía. En definitiva, este diseño escenográfico no es solo un telón de fondo; es una extensión visual y conceptual de la trama dramática, contribuyendo a crear una atmósfera de misterio, peligro y atractivo fatal.