Part 1 Louvre – Nicolas-Auguste Hesse -- Swooning of the Virgin
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En primer plano, un hombre yacente, desnudo hasta el torso, ocupa gran parte del espacio. Su cuerpo está expuesto y vulnerable, mostrando signos de sufrimiento físico. Alrededor de él se agolpan otras figuras masculinas, sus rostros marcados por la angustia y la pena. Sus gestos son de lamento y desesperación; algunos se cubren el rostro con las manos, mientras que otros parecen contemplar al hombre yacente con profunda tristeza.
En un plano superior, una mujer, vestida con ropas amplias y de colores vivos (rojo y azul), domina la composición. Su postura es de éxtasis o desmayo; sus brazos se elevan en señal de súplica o desesperación, mientras que su rostro expresa una mezcla de dolor y resignación. Una figura femenina más joven la sostiene, como si intentara evitar su caída. La luz incide sobre ella, creando un halo alrededor de su cabeza, lo cual sugiere una connotación religiosa o divina.
La iluminación juega un papel crucial en la atmósfera general de la obra. El contraste entre las zonas iluminadas y las sombras profundas acentúa el dramatismo de la escena y dirige la atención del espectador hacia los personajes principales. La luz que ilumina a la mujer superior, junto con la oscuridad circundante, sugiere una separación entre lo terrenal y lo divino.
La composición es densa y claustrofóbica, reforzando la sensación de opresión emocional. El uso de líneas diagonales en la disposición de las figuras contribuye a la inestabilidad visual y al dinamismo de la escena.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas como el sufrimiento humano, la pérdida, la compasión y la fe. La figura masculina yacente podría representar una víctima de la injusticia o del destino cruel, mientras que las figuras circundantes encarnan el dolor y la desesperación ante la adversidad. La mujer en el plano superior, con su expresión extática, podría simbolizar la trascendencia espiritual o la búsqueda de consuelo en medio del sufrimiento. El entorno rocoso sugiere un lugar de aislamiento y soledad, intensificando aún más la sensación de desolación que impregna la obra. En definitiva, se trata de una representación conmovedora de la fragilidad humana frente a las fuerzas del destino.