Part 1 Louvre – Fragonard, Jean-Honore -- Le songe du mendiant. The beggar’s dream. Canvas, 74 x 92 cm RF 1988-17
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A la izquierda, un hombre, presumiblemente el mendigo del título, se encuentra sentado en el suelo, con la mirada perdida y una expresión de somnolencia o quizá resignación. Su atuendo es raído y desaliñado, pero su postura sugiere una cierta dignidad, incluso en la pobreza. A su lado, otro personaje, también vestido modestamente, parece observarlo con atención, quizás compartiendo su destino o simplemente contemplando el momento.
En el centro de la escena, un hombre ataviado con ropas más elaboradas y un sombrero adornado se inclina sobre una mujer que sostiene a un bebé en sus brazos. La mujer y el niño parecen dormidos, sumidos en un sueño profundo. El hombre, con su gesto protector y su mirada hacia arriba, sugiere una figura paternal o quizá un narrador de sueños, alguien que observa la escena desde una perspectiva privilegiada.
El espacio arquitectónico es ambiguo; parece tratarse de una cueva o refugio improvisado, reforzando la idea de marginalidad y aislamiento. La estructura pétrea al fondo, con su luz misteriosa, podría interpretarse como un símbolo de esperanza, de trascendencia o incluso de una realidad alternativa a la que los personajes están conectados en sus sueños.
La paleta cromática es cálida y terrosa, dominada por tonos ocres, marrones y rojos apagados. Esta elección contribuye a crear una atmósfera íntima y nostálgica, evocando sensaciones de pobreza, cansancio y melancolía. La pincelada es suelta y expresiva, lo que acentúa la sensación de espontaneidad y naturalidad en la representación de las figuras.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como la pobreza, el sueño, la esperanza y la conexión humana. El contraste entre la riqueza del hombre con sombrero y la miseria de los mendigos sugiere una crítica social implícita, mientras que la escena onírica invita a la reflexión sobre la naturaleza de la realidad y la ilusión. La imagen evoca un sentimiento de fragilidad y transitoriedad, recordándonos la precariedad de la existencia humana y la importancia de encontrar consuelo en los pequeños momentos de intimidad y conexión. El sueño, como tema central, se convierte en una vía de escape de las dificultades materiales y una puerta hacia un mundo de posibilidades infinitas.