Part 1 Louvre – Geertgen tot Sint Jans -- Resurrection of Lazarus
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La composición se articula alrededor de una diagonal ascendente que parte desde el espectador, guiando la mirada hacia el personaje resucitado y, posteriormente, a la figura central, un hombre barbado vestido con ropas sencillas, quien extiende sus manos en un gesto que sugiere autoridad y poder divino. A su alrededor, se agolpan personajes de diversas edades y vestimentas, mostrando una amplia gama de reacciones: asombro, incredulidad, devoción, e incluso cierta confusión. La variedad de expresiones faciales contribuye a la atmósfera de tensión emocional palpable en el cuadro.
El hombre resucitado, desnudo y vulnerable, se levanta con dificultad, su cuerpo aún marcado por la muerte reciente. Su gesto es de sorpresa y desorientación, contrastando con la serenidad del personaje central. La presencia de una mujer, vestida con un atuendo elegante y coronada, sugiere un estatus social elevado, posiblemente representando a Marta o alguna otra figura importante en la historia.
En el plano inferior izquierdo, se aprecia un niño vestido con ropas opulentas, que observa la escena con curiosidad. Un perro negro, situado cerca de los pies del hombre resucitado, añade un elemento de realismo y cotidianidad a la representación.
El fondo presenta una ciudad fortificada, ubicada sobre una colina, lo cual sugiere un contexto urbano y civilizado en contraste con el milagro que se está llevando a cabo. La arquitectura es detallada y precisa, indicando un conocimiento profundo del entorno construido. El paisaje, aunque secundario, proporciona profundidad y perspectiva a la composición.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas de fe, esperanza y poder divino frente a la muerte. La multitud reunida simboliza la humanidad ante lo trascendental, mientras que el contraste entre la luz y la sombra enfatiza la dualidad entre la vida y la muerte, el bien y el mal. La riqueza de los detalles en las vestimentas y la arquitectura sugiere una reflexión sobre la relación entre la espiritualidad y el mundo material. La escena invita a la contemplación sobre la naturaleza del milagro y su impacto en la comunidad.