Part 1 Louvre – Jacob van Oost the Younger -- Saint Macaire of Ghent and the pestilents
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La escena transcurre al aire libre, bajo el dosel de árboles cuyas ramas oscurecen parcialmente el cielo. Un grupo de ángeles, representados con delicadeza y luminosidad, flota sobre la cabeza del sacerdote, sugiriendo una intervención divina en los acontecimientos que se desarrollan abajo. El fondo está tratado con cierta oscuridad, lo que acentúa la importancia de las figuras principales y crea una atmósfera de misterio y solemnidad.
En primer plano, el sufrimiento es palpable. Vemos a varias personas yacentes sobre un lecho improvisado, algunas cubiertas con telas rojas y azules. Sus rostros expresan dolor, desesperación e incluso la muerte. Una mujer, vestida con un manto blanco y velo, inclina su cabeza en señal de súplica o arrepentimiento. A su lado, un hombre joven se lleva las manos a la cara, abrumado por la angustia. La disposición de los cuerpos, algunos inertes y otros gesticulando con desesperación, contribuye a la sensación general de calamidad.
La composición sugiere una narrativa de intervención divina en medio de una crisis, posiblemente una epidemia o plaga. El sacerdote actúa como intermediario entre el cielo y la tierra, ofreciendo consuelo y esperanza a los afligidos. El uso del cáliz, símbolo eucarístico, refuerza esta interpretación religiosa. La presencia de los ángeles subraya la naturaleza sobrenatural de la escena.
Más allá de lo evidente, se pueden intuir subtextos relacionados con la fe, el sufrimiento humano y la búsqueda de consuelo en tiempos de adversidad. La representación del dolor físico y emocional invita a la reflexión sobre la fragilidad de la vida y la importancia de la compasión. La luz que ilumina al sacerdote podría interpretarse como un símbolo de esperanza y redención, contrastando con la oscuridad que rodea a los enfermos. El detalle de las vestimentas, tanto del clero como de los afectados, revela una atención al realismo social de la época, aunque idealizado en su representación. La disposición de los personajes, cuidadosamente estudiada, busca generar un impacto emocional en el espectador y transmitir un mensaje de fe y esperanza en medio de la desesperación.