Vishnjakov Ivan - Portrait of Empress Elizabeth
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Comentarios: 3 Ответы
Господа, проверьте, кто автор картины, по-моему не Вишняков, а Луи Каравакк
Вишняков!
Спасибо! Ошибка исправлена, подробности тут: http://f.gallerix.ru/viewtopic.php?f=19&t=135&p=1019#p1019
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La paleta cromática se centra en tonos fríos: azules, grises y blancos, con toques dorados que resaltan ciertos elementos del atuendo. El fondo es oscuro, casi monocromático, lo cual intensifica el efecto de luz sobre la dama y contribuye a su monumentalidad. La iluminación es uniforme, sin contrastes dramáticos, aunque se percibe un brillo sutil en las joyas y los tejidos.
La mujer porta una indumentaria sumamente elaborada. Un vestido con corpiño ajustado y falda amplia, adornado con intrincados bordados florales que parecen extenderse como una cascada de motivos decorativos. Sobre sus hombros descansa un manto o capa, también ricamente ornamentado, cuyo tejido parece imitar la textura de la piel de animales. Una elaborada peluca, coronada por joyas y adornos, completa el conjunto. A su lado derecho, sobre una mesa cubierta con una tela roja, se encuentra una corona, símbolo inequívoco del poder real.
La pose es formal y rígida, propia de los retratos oficiales de la época. La mano derecha está extendida, como ofreciendo algo o señalando hacia un punto fuera del marco, mientras que la izquierda descansa sobre el bastón que sostiene. Su rostro, aunque idealizado, revela una expresión serena y distante, con una mirada directa al espectador que transmite autoridad y dignidad.
Más allá de la representación literal, esta pintura parece transmitir mensajes subyacentes relacionados con el poder y la legitimidad del reinado. La opulencia de la vestimenta, la presencia de la corona y la pose solemne sugieren un intento deliberado de proyectar una imagen de majestad y autoridad divina. El uso de colores fríos podría simbolizar la frialdad y la imparcialidad inherentes al poder político. La disposición de los elementos – el vestido, el manto, la corona– contribuye a crear una atmósfera de solemnidad y grandeza que busca consolidar la percepción del estatus real. La composición, aunque simétrica, no carece de dinamismo gracias a la ligera torsión del cuerpo y la extensión de la mano, lo que evita una rigidez excesiva. En definitiva, se trata de un retrato diseñado para impresionar y perpetuar una imagen idealizada de la soberana.