Semiradsky Henry - dance among swords
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Comentarios: 2 Ответы
Красиво сладкий Семирадский
Великолепный мастер, во времена учения в Императорской Академии Художеств составлял конкуренцию самому Репину...
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El danzante, desnudo y con el cuerpo musculoso iluminado por una luz dorada, irradia vitalidad y despreocupación. Su pose es dinámica, casi desafiante, con el brazo levantado como si ofreciera su danza al paisaje que se extiende tras él. La presencia de espadas, sutilmente integradas en la composición (una apoyada sobre un pedestal a su izquierda, otras insinuadas en el segundo plano), introduce una tensión subyacente, sugiriendo quizás una atmósfera de peligro latente o una celebración con connotaciones guerreras.
En el segundo plano, un grupo de figuras masculinas se reúne alrededor de una mesa ricamente adornada. Visten túnicas y ropas elegantes, algunos sostienen copas, otros observan la danza con expresiones variadas: desde la diversión despreocupada hasta una cierta solemnidad o incluso inquietud. La iluminación en esta zona es más tenue, creando un contraste que acentúa la figura del danzante y le otorga un carácter casi mítico.
La vegetación exuberante – olivos, hiedras, flores– contribuye a crear una atmósfera de edén perdido, un refugio de belleza y placer. El mar, visible en el horizonte, amplía la sensación de libertad y vastedad. La perspectiva es cuidadosamente trabajada para dirigir la mirada del espectador hacia el danzante y luego hacia la escena festiva, estableciendo una jerarquía visual clara.
Más allá de la representación literal de un banquete o celebración, la obra parece explorar temas como la juventud, la belleza física, el poder, la guerra y la decadencia. La yuxtaposición del cuerpo desnudo y la danza con la presencia de las espadas sugiere una reflexión sobre la fragilidad de la vida y la inevitabilidad de la violencia, incluso en los momentos más placenteros. El contraste entre la luz que ilumina al danzante y la sombra que cubre a los comensales podría interpretarse como una alegoría de la fugacidad de la juventud frente a la experiencia y el peso del tiempo. La escena evoca un mundo idealizado, pero también inquietante, donde la belleza y el placer coexisten con la amenaza y la incertidumbre.