Alexandre Cabanel – Pandora: Mlle. Nilson
Ubicación: Walters Art Museum, Baltimore.
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La paleta cromática se concentra en tonos fríos: verdes apagados, blancos nacarados y sombras profundas que delinean el rostro y el cuerpo. Esta elección contribuye a la atmósfera de misterio y solemnidad que impregna la obra. La luz incide sobre su piel, resaltando la delicadeza de sus facciones y la textura de los cabellos rojizos, peinados con una corona dorada que evoca un simbolismo asociado a la divinidad o al poder.
El atuendo es igualmente significativo: un manto drapeado, en tonos verdes y blancos, cubre parcialmente su cuerpo, dejando al descubierto parte del hombro y el pecho. La tela se acomoda de manera teatral, creando pliegues que sugieren movimiento y una cierta fragilidad. En sus manos sostiene un objeto rectangular, posiblemente una caja o un cofre, cuyo contenido permanece oculto. Este elemento introduce una capa adicional de ambigüedad narrativa; la caja podría simbolizar secretos, tentaciones o incluso el destino mismo.
La composición es equilibrada pero tensa. La figura se sitúa ligeramente descentrada, lo que genera una sensación de inestabilidad y anticipación. El fondo oscuro actúa como un telón de fondo neutro, permitiendo que la atención del espectador se concentre exclusivamente en la protagonista.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas relacionados con la pérdida, el destino inevitable y la carga de la responsabilidad. La expresión de la joven sugiere una conciencia dolorosa de las consecuencias de sus actos o de un evento trascendental que ha marcado su vida. El objeto que sostiene podría representar tanto una bendición como una maldición, sugiriendo la complejidad inherente a la condición humana. La corona dorada, aunque símbolo de nobleza, no parece traer consuelo; más bien, acentúa el peso del destino que recae sobre sus hombros. En definitiva, se trata de una obra que invita a la reflexión sobre la naturaleza de la culpa, la redención y la fragilidad de la existencia.