Caspar David Friedrich (1774 – 1840) – Woman at a Window (Caroline Friedrich, the artist s wife, in the Dresden studio) Alte und Neue Nationalgalerie (Berlin)
Alte und Neue Nationalgalerie – Caspar David Friedrich (1774 - 1840) - Woman at a Window (Caroline Friedrich, the artist s wife, in the Dresden studio)
Aquí se observa una figura femenina de espaldas, situada frente a un ventanal que domina la composición. La mujer, vestida con un atuendo sencillo y de tonos apagados, parece absorta en la contemplación del paisaje exterior. El corte del cabello es recogido, sugiriendo una cierta modestia o formalidad. La ventana, elemento central de la obra, está abierta, permitiendo que el espacio interior se diluya ligeramente con el mundo exterior. A través del cristal, se vislumbra un horizonte brumoso, salpicado por lo que parecen ser árboles y una estructura vertical, posiblemente un mástil o campanario, que apunta hacia el cielo. La luz que entra por la ventana ilumina parcialmente la figura de la mujer, creando un juego de sombras que acentúa su silueta y contribuye a la atmósfera melancólica del conjunto. El interior del espacio es austero y despojado. Las paredes, pintadas en tonos oscuros, parecen cerrarse sobre la figura, enfatizando su soledad y aislamiento. Sobre el alféizar de la ventana se aprecia un pequeño objeto, quizás una botella o un recipiente, que añade un detalle doméstico a la escena. La composición invita a la reflexión sobre temas como la introspección, la contemplación de la naturaleza y la relación entre el individuo y su entorno. La postura de la mujer sugiere una profunda melancolía o anhelo, mientras que la ventana actúa como una barrera física y simbólica entre ella y el mundo exterior. El paisaje distante, apenas visible a través del cristal, podría representar un futuro incierto o una esperanza lejana. La ausencia de detalles identificativos en la figura femenina permite al espectador proyectar sus propias emociones y experiencias sobre ella, convirtiendo la pintura en un espejo de la condición humana. La obra evoca una sensación de quietud y contemplación, invitando a una pausa reflexiva ante los misterios de la existencia. El uso del color es deliberado; los tonos terrosos y apagados refuerzan el carácter introspectivo y melancólico de la escena.
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Caspar David Friedrich (1774 - 1840) - Woman at a Window (Caroline Friedrich, the artist s wife, in the Dresden studio) — Alte und Neue Nationalgalerie (Berlin)
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La ventana, elemento central de la obra, está abierta, permitiendo que el espacio interior se diluya ligeramente con el mundo exterior. A través del cristal, se vislumbra un horizonte brumoso, salpicado por lo que parecen ser árboles y una estructura vertical, posiblemente un mástil o campanario, que apunta hacia el cielo. La luz que entra por la ventana ilumina parcialmente la figura de la mujer, creando un juego de sombras que acentúa su silueta y contribuye a la atmósfera melancólica del conjunto.
El interior del espacio es austero y despojado. Las paredes, pintadas en tonos oscuros, parecen cerrarse sobre la figura, enfatizando su soledad y aislamiento. Sobre el alféizar de la ventana se aprecia un pequeño objeto, quizás una botella o un recipiente, que añade un detalle doméstico a la escena.
La composición invita a la reflexión sobre temas como la introspección, la contemplación de la naturaleza y la relación entre el individuo y su entorno. La postura de la mujer sugiere una profunda melancolía o anhelo, mientras que la ventana actúa como una barrera física y simbólica entre ella y el mundo exterior. El paisaje distante, apenas visible a través del cristal, podría representar un futuro incierto o una esperanza lejana.
La ausencia de detalles identificativos en la figura femenina permite al espectador proyectar sus propias emociones y experiencias sobre ella, convirtiendo la pintura en un espejo de la condición humana. La obra evoca una sensación de quietud y contemplación, invitando a una pausa reflexiva ante los misterios de la existencia. El uso del color es deliberado; los tonos terrosos y apagados refuerzan el carácter introspectivo y melancólico de la escena.