Alte und Neue Nationalgalerie – Ludwig Richter (1803-1884) - The Well in the Wood at Ariccia
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Un hombre, ataviado con ropas sencillas y portando una jarra, se inclina sobre el pozo, aparentemente extrayendo agua. A su derecha, un grupo más numeroso avanza por un camino sinuoso: dos mujeres vestidas con atuendos elegantes montan un burro, mientras que un hombre con hábito religioso camina a su lado, seguido de otro personaje menos definido. La disposición de las figuras sugiere una procesión o un viaje pausado a través del paisaje.
El bosque domina la escena, con árboles de troncos gruesos y copas frondosas que crean una sensación de profundidad y misterio. El tratamiento de la luz es notable; los rayos solares se filtran entre las hojas, iluminando selectivamente algunas áreas y dejando otras en penumbra, lo cual contribuye a la atmósfera melancólica y contemplativa del conjunto. La paleta cromática es dominada por tonos verdes y marrones, con toques de luz que resaltan la vegetación y los ropajes de las figuras.
Más allá del bosque, se vislumbra un paisaje abierto, con colinas suaves y una extensión celeste difusa. Esta perspectiva lejana sugiere una promesa de libertad y vastedad, contrastando con el encierro aparente del bosque.
Subtextualmente, la pintura evoca una idealización de la vida rural y un anhelo por la sencillez y la conexión con la naturaleza. El pozo, como símbolo de sustento y vitalidad, podría representar la fuente de la existencia misma. La procesión sugiere un viaje espiritual o moral, quizás en busca de redención o iluminación. La presencia del hombre religioso refuerza esta interpretación, insinuando una dimensión religiosa subyacente a la escena. En general, el autor parece querer transmitir una sensación de paz y armonía, aunque matizada por una cierta melancolía inherente al paso del tiempo y la fugacidad de la existencia. La composición invita a la reflexión sobre la relación entre el hombre y la naturaleza, así como sobre los valores esenciales de la vida.