Alte und Neue Nationalgalerie – Karl Friedrich Schinkel (1781 - 1841) - Castle by the River
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Comentarios: 1 Ответы
Мешает дерево по центру...
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En primer término, un robusto árbol domina la perspectiva, su copa frondosa actúa como marco natural para lo que se despliega tras él. Su tronco, anclado a una tierra oscura y rica, contrasta con la luminosidad del río y el castillo que se vislumbran más allá. A sus pies, una serie de escaleras labradas en piedra ascienden por la ladera, sugiriendo un camino hacia lo elevado, tanto física como simbólicamente.
El cuerpo central de la composición está ocupado por un río amplio y sereno, cuyas aguas reflejan los tonos cálidos del cielo al amanecer o atardecer. A orillas opuestas, se levanta una ciudadela fortificada, imponente en su arquitectura clásica. Su presencia evoca ideas de poder, estabilidad y civilización. La estructura arquitectónica no parece pertenecer a un lugar específico; más bien, es una síntesis idealizada de elementos romanos y renacentistas.
La luz juega un papel crucial en la obra. No se trata de una iluminación naturalista, sino de una luz dirigida que resalta ciertos elementos y crea una atmósfera onírica. La ciudadela está bañada por esta luz dorada, lo que acentúa su importancia dentro del conjunto. El cielo, con sus tonalidades azuladas y rosadas, contribuye a la sensación de calma y trascendencia.
La presencia de figuras humanas, aunque pequeñas e indistinguibles en detalle, añade una escala humana al paisaje. Se perciben dos personajes en el extremo derecho, aparentemente ocupados en tareas agrícolas o de cuidado del jardín, integrándose así en el entorno natural.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas relacionados con la nostalgia por un pasado idealizado, la búsqueda de la armonía entre la naturaleza y la civilización, y la aspiración a una belleza atemporal. La ciudadela fortificada podría interpretarse como símbolo del poderío cultural o político, mientras que el río representa la fluidez del tiempo y la conexión entre diferentes lugares. El árbol central, con su fuerza y longevidad, simboliza la resistencia y la permanencia frente al cambio. En general, se trata de una visión romántica del paisaje, donde la naturaleza y la arquitectura coexisten en un estado de perfecta concordia.