Antique world maps HQ – Jan van Linschoten - Spice Islands, 1598
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La composición se articula en torno a una cartela central ornamentada, flanqueada por un entramado complejo de líneas que delinean las islas y los accidentes geográficos. Estas líneas, trazadas con precisión, definen contornos costeros, profundidades marinas (indicadas mediante líneas isobálicas) y la ubicación relativa de diversas entidades insulares. La cartografía se caracteriza por una perspectiva aérea, aunque no exenta de cierta distorsión inherente a las representaciones bidimensionales del espacio tridimensional.
En el extremo superior derecho, un texto en latín describe con detalle la flora y fauna de las islas representadas, así como sus recursos naturales. La densidad de la información textual sugiere una intención didáctica o propagandística: se busca informar al espectador sobre la riqueza y el potencial comercial del territorio mostrado. La tipografía es elaborada, con caracteres ornamentados que refuerzan la impresión de erudición y autoridad.
En la parte inferior central, se observa una inscripción en inglés que indica el lugar de impresión (Imprinted at London by...). Esta anotación contextualiza la obra dentro de un marco histórico específico: la expansión marítima europea y el auge del comercio con Oriente. La presencia de nombres propios latinos y anglosajones en las etiquetas geográficas subraya esta dimensión cultural e histórica.
La representación de los barcos, diminutos pero detallados, dispersos por el mar, alude a la actividad comercial y a la exploración marítima que caracterizaron la época. Estos elementos sugieren una narrativa implícita: la aventura, el riesgo y la promesa de riqueza asociada a la navegación en aguas desconocidas.
El conjunto transmite una sensación de rigor científico, pero también revela una clara intención de justificar la expansión colonial y la explotación de los recursos naturales de las islas representadas. La cartografía no es simplemente un registro objetivo del territorio; es una herramienta para legitimar el dominio europeo sobre tierras lejanas. La meticulosidad en la representación geográfica contrasta con la ausencia de referencias a las poblaciones indígenas, lo que sugiere una visión eurocéntrica y deshumanizante del mundo.