Nikolai Petrovich Bogdanov-Belsky – Maria Abamelek-Lazareva
Ubicación: Hermitage, St. Petersburg (Эрмитаж).
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La mujer está vestida con un atuendo formal y sombrío: un vestido oscuro, posiblemente de terciopelo o seda, complementado por una capa o chal de textura suave y voluminosa que envuelve sus hombros y se extiende hasta las rodillas. Un elaborado tocado, también de color negro, se eleva sobre su cabeza, creando una silueta dramática y contribuyendo a la sensación de grandiosidad. El conjunto está adornado con discretas joyas: unos pendientes pequeños y un collar de perlas que rompen ligeramente la oscuridad del vestuario.
La expresión facial es notablemente serena, casi inexpresiva. Sus ojos, oscuros y penetrantes, miran directamente al espectador, estableciendo una conexión visual directa pero distante. La boca está ligeramente cerrada, transmitiendo una sensación de compostura y reserva. El rostro, iluminado con una luz suave que modela sus facciones, revela una piel pálida y un semblante marcado por la elegancia y el refinamiento.
La pincelada es suelta y fluida, característica de una técnica impresionista o post-impresionista. Se aprecia la textura del tejido en las zonas más iluminadas, mientras que las sombras se difuminan con mayor libertad, creando una atmósfera envolvente y misteriosa. La ausencia de líneas definidas contribuye a la sensación de movimiento sutil y a la impresión general de vaporosidad.
Subtextualmente, el retrato parece sugerir un estudio sobre la identidad femenina en un contexto social específico, posiblemente aristocrático o burgués. El atuendo opulento y la pose formal indican una posición privilegiada, mientras que la expresión contenida podría interpretarse como una manifestación de las restricciones impuestas a las mujeres de la época. La oscuridad predominante en la paleta cromática evoca un sentido de introspección y melancolía, insinuando quizás una complejidad emocional oculta tras la apariencia externa. El retrato no busca ofrecer una descripción literal, sino más bien sugerir una impresión psicológica del sujeto, invitando a la reflexión sobre su carácter y su lugar en el mundo.