Sir Edward Burne-Jones – Princess Sabra, led to the dragon
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La joven protagonista, vestida con una túnica blanca drapeada y adornada con una corona de laurel, irradia una quietud melancólica. Su mirada, dirigida hacia abajo, transmite resignación o quizás una profunda introspección ante el destino que le aguarda. A su lado, una figura femenina más joven la acompaña, sosteniendo una antorcha que ilumina tenuemente sus rostros y crea un halo de misterio alrededor de la escena. La luz, tenue y difusa, contribuye a la atmósfera opresiva y premonitoria del momento.
En el extremo derecho, un caballero con armadura completa se presenta como guía o escolta de la princesa. Su postura rígida y su expresión severa sugieren una función protocolaria más que emocional; es un ejecutor de la voluntad ajena, desprovisto de empatía por la situación de la joven. La lanza que empuña, apuntando hacia el espacio vacío delante de ellos, funciona como un símbolo de amenaza inminente.
El fondo, con su grupo de figuras observadoras, añade una capa adicional de complejidad a la narrativa. Sus rostros, apenas visibles en la penumbra, sugieren una mezcla de curiosidad, temor y resignación ante los acontecimientos que están por desarrollarse. La paleta de colores es predominantemente fría, con tonos blancos, grises y ocres que refuerzan la sensación de tristeza y fatalismo. El uso del claroscuro acentúa el dramatismo de la escena, resaltando las figuras principales y sumiendo el fondo en una oscuridad sugerente.
Subyacentemente, la pintura parece explorar temas como el sacrificio, el deber, la inocencia frente a la adversidad y la inevitabilidad del destino. La princesa, con su vestimenta blanca y su corona de laurel (símbolo tradicional de victoria, irónicamente), podría representar una víctima destinada a un acto heroico o trágico. El caballero, como figura autoritaria, encarna el poder que impone su voluntad sobre los individuos. La multitud en el fondo simboliza la pasividad ante el sufrimiento ajeno y la aceptación resignada del orden establecido. La antorcha, además de iluminar físicamente la escena, podría interpretarse como un símbolo de esperanza o una llama que se extingue lentamente. En definitiva, la obra invita a la reflexión sobre la naturaleza humana, el poder y los límites de la libertad individual frente a fuerzas superiores.