Sir Edward Burne-Jones – The Madness Of Sir Tristram
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
A su alrededor, el espacio se adentra en una penumbra vegetal densa, que contribuye a crear un ambiente de misterio y aislamiento. En primer plano, otro niño, con cabellos rojizos y vestimenta oscura, observa al músico con una expresión indescifrable; parece participar de la atmósfera general de tristeza y extrañeza.
Más allá, en el segundo plano, dos figuras femeninas se distinguen. Una, ataviada con ropajes claros y un halo de vegetación alrededor del rostro, extiende una mano hacia adelante como si intentara alcanzar algo inasible o advertir sobre un peligro latente. La otra figura, parcialmente oculta por la sombra, parece observar la escena desde una distancia segura, su postura sugiriendo una mezcla de curiosidad y temor.
La iluminación es desigual, con focos que resaltan las figuras principales mientras el resto del espacio se sume en la oscuridad. Esta técnica acentúa la sensación de irrealidad y contribuye a la atmósfera opresiva que impregna la obra. El uso del color es igualmente significativo: los tonos fríos predominan, reforzando la impresión general de tristeza y desasosiego.
Subtextualmente, se percibe una exploración de temas como la locura, el aislamiento, la pérdida y la fragilidad de la cordura. La música, representada por la cítara, podría simbolizar tanto la belleza como la desesperación, un refugio frente a una realidad dolorosa o, quizás, el catalizador de la propia demencia. Las figuras femeninas podrían representar fuerzas externas que influyen en el destino del músico, ya sean ángeles protectores o presagios de infortunio. La presencia del animal, posiblemente un conejo, introduce un elemento de vulnerabilidad y fragilidad, acentuando aún más la atmósfera melancólica. En definitiva, se trata de una pintura que invita a la reflexión sobre los límites de la razón y la naturaleza humana.