Carl Von Marr – Four female nudes in a meadow with irises
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En esta obra se presenta un grupo de cuatro figuras femeninas desnudas en un prado cubierto de iris morados y otros elementos vegetales difusos. La composición se centra en una mujer que ocupa el eje central, con los brazos extendidos como si ofreciera o recibiera algo del entorno. Su postura sugiere una conexión directa con la naturaleza circundante. Las otras tres mujeres se disponen a su alrededor, mostrando actitudes más introspectivas y reservadas; una de ellas parece cubrirse el rostro con las manos, mientras que las otras dos observan hacia abajo o permanecen absortas en sus propios pensamientos.
El autor emplea una pincelada suelta y vibrante, característica del impresionismo, lo cual genera una atmósfera etérea y luminosa. La luz incide sobre los cuerpos de manera difusa, resaltando la textura de la piel y creando un juego de sombras que acentúa el volumen sin definir contornos precisos. Los tonos predominantes son azules, verdes y ocres, con toques violáceos en las flores y el cielo.
La representación del desnudo femenino en un contexto natural evoca temas clásicos como la belleza idealizada, la fertilidad y la conexión entre el ser humano y la naturaleza. Sin embargo, la actitud de las figuras sugiere una complejidad mayor que una simple celebración de la forma física. La mujer central podría interpretarse como una personificación de la primavera o una divinidad asociada a la tierra, mientras que las otras tres mujeres podrían representar diferentes aspectos del alma femenina: la contemplación, el misterio y la vulnerabilidad.
La disposición de los cuerpos en un círculo cerrado y la mirada esquiva de algunas de ellas sugieren un espacio íntimo y protegido, alejado de la mirada masculina tradicional. La escena podría interpretarse como una representación de la sororidad o un ritual femenino secreto. El prado florido simboliza la abundancia y el renacimiento, mientras que la luz tenue crea una atmósfera onírica y evocadora. En general, la pintura transmite una sensación de serenidad, misterio y conexión con lo primordial.